Salta

9/01/2026 10:49

Empapados, cansados y sin respuestas: la bronca estalló contra el intendente Wayar tras la inundación en La Merced

Vecinos de La Merced enfrentaron al intendente Javier Wayar luego de las intensas lluvias que volvieron a inundar la localidad. Reclamaron falta de obras, ausencia de prevención y promesas incumplidas ante un problema que se repite año tras año.


La lluvia había dado tregua, pero el malestar seguía a flor de piel. Con la ropa aún mojada, las manos lastimadas y el agotamiento de horas sacando agua y barro de sus casas, vecinos de La Merced se presentaron este jueves por la mañana ante el intendente Javier Wayar para exigir explicaciones. Lejos de ser una reunión protocolar, el encuentro se transformó en una expresión directa del hartazgo social frente a inundaciones que, según denunciaron, se repiten sin soluciones de fondo.

Las fuertes precipitaciones registradas en las últimas horas provocaron anegamientos generalizados, importantes daños materiales y escenas conocidas para los habitantes de la zona. Calles céntricas cubiertas de sedimentos, viviendas afectadas y familias sin descanso volvieron a ser parte del paisaje, mientras el enojo apuntó de lleno a la falta de planificación y respuesta del municipio.

Durante la reunión, los vecinos recordaron que el problema de las inundaciones fue uno de los ejes de campaña del propio Wayar. Las promesas de obras estructurales contrastaron con una realidad marcada por desagües colapsados, acequias sin mantenimiento y trabajos inconclusos. “Si sabés que el valle se va a inundar, ¿por qué no te preparás?”, fue uno de los cuestionamientos más repetidos.

El tono del encuentro se volvió cada vez más tenso. Hubo reclamos por la ausencia del intendente en instancias previas, por advertencias que nunca fueron atendidas y por la falta de decisión política para exigir responsabilidades a municipios vecinos, como Rosario de Lerma y Campo Quijano, cuyos escurrimientos agravan la situación hídrica de La Merced. Tampoco faltaron críticas a la gestión en general, con vecinos que denunciaron obras paralizadas, prioridades mal definidas y aumentos de impuestos que no se reflejan en mejoras concretas.

El silencio del intendente ante algunas de las preguntas más duras dejó expuesta la fragilidad del momento. La reunión, pensada como una instancia de diálogo, terminó mostrando el profundo desgaste entre la comunidad y sus autoridades.

En La Merced, las inundaciones no solo dejaron calles anegadas y viviendas dañadas. También dejaron al descubierto una gestión desbordada, sin capacidad de anticipación ante un problema estructural conocido desde hace décadas. Esta vez, los vecinos no esperaron a que bajara la bronca: fueron como estaban, mojados y cansados, a decir basta. Y lo que quedó claro es que, además del agua, también se desbordó la paciencia.


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