Nacional
7/02/2026 17:31
Reacomodamiento en el peronismo bonaerense: Kicillof gana centralidad y se debilita el liderazgo de Cristina Kirchner
El gobernador bonaerense asumirá la conducción del PJ provincial tras un acuerdo interno. Mientras consolida poder territorial y partidario, la figura de la expresidenta enfrenta cuestionamientos y resistencias dentro y fuera de Buenos Aires.
La interna del peronismo atraviesa una etapa de definiciones clave en la provincia de Buenos Aires. Axel Kicillof se prepara para asumir la presidencia del PJ bonaerense luego de un acuerdo con los principales sectores del kirchnerismo, en un movimiento que reconfigura el equilibrio de poder dentro del espacio y marca un punto de inflexión en el liderazgo histórico de Cristina Fernández de Kirchner.
El desembarco del gobernador al frente del partido se da tras semanas de negociaciones intensas, en las que el kicillofismo logró imponer peso propio apoyado en intendentes, sindicatos y movimientos sociales. La vicepresidencia quedará en manos de Verónica Magario, mientras que la distribución de los cargos restantes terminará de definir ganadores y perdedores de la pulseada interna.
Para Kicillof, la decisión implica un salto político relevante y también riesgoso. Asumir la conducción partidaria lo expone a nuevas tensiones y lecturas sobre su proyección nacional, pero al mismo tiempo le permite ordenar la estructura bonaerense y fortalecer su liderazgo en el principal distrito electoral del país. Con un estilo menos vertical que el de los jefes territoriales tradicionales, el gobernador avanza paso a paso, acumulando poder dentro del peronismo provincial.
En paralelo, la figura de Cristina Kirchner muestra señales de desgaste. Su situación judicial y el aislamiento progresivo del escenario político redujeron su capacidad de conducción directa. Las rebeliones internas, tanto en la provincia como en distintos distritos del interior, reflejan una dirigencia que empieza a cuestionar abiertamente su liderazgo y el de La Cámpora, encabezada por Máximo Kirchner.
Las tensiones no se limitan a Buenos Aires. En provincias como Salta, Jujuy, Córdoba, Entre Ríos y Mendoza, sectores del peronismo impulsan procesos de renovación y reclaman mayor protagonismo en la construcción nacional. Ese clima refuerza la percepción de que el ciclo de Cristina Kirchner atraviesa su etapa final, mientras emergen nuevos polos de poder dentro del espacio.
Con la presidencia del PJ bonaerense, Kicillof busca proyectarse más allá de la gestión provincial, fortalecer el vínculo entre gobernadores de Unión por la Patria y federalizar su figura. La disputa que se abre no es solo por cargos partidarios, sino por el rumbo político del peronismo frente al gobierno nacional y de cara al armado opositor rumbo a 2027.
La interna continúa abierta, pero el mensaje es claro: el peronismo bonaerense entra en una nueva fase, con Axel Kicillof como actor central y con un liderazgo histórico que, por primera vez en años, aparece seriamente cuestionado.