Datazos
3/04/2025 17:52
Celos y relaciones: claves para entender su origen y manejarlos mejor
En una nueva columna en Mesa Chica, la licenciada en Psicología María Morató (MP 1227) abordó un tema que afecta a muchas personas en distintos ámbitos: los celos. En la conversación, analizó cómo esta emoción puede influir en las relaciones de pareja, en el trabajo e incluso en los vínculos familiares y de amistad.
¿Ser celoso o estar celoso?
Uno de los puntos clave de la charla fue diferenciar entre ser y estar celoso. Morató explicó que no es lo mismo vivir con celos como parte de la personalidad que experimentar celos ocasionales por una situación específica. “Hay muchas personas que se identifican como celosas, como si fuera un rasgo permanente. Sin embargo, los celos deberían ser una emoción pasajera, generada por una inseguridad momentánea”, detalló.
Esta diferencia es importante porque permite que la persona reflexione sobre su propio comportamiento y reconozca si los celos son una reacción natural ante un evento o si están afectando su bienestar y el de quienes la rodean.
El papel de la autoestima en los celos
La inseguridad es un factor clave en la aparición de los celos. Según Morató, una baja autoestima puede hacer que alguien se sienta poco valorado y tema no ser suficiente para su pareja, amigo o jefe. “Si no me valoro a mí mismo, es probable que crea que cualquier otra persona es mejor opción que yo”, señaló.
Sin embargo, aclaró que esto no significa que los celos sean solo un problema individual. También pueden ser estimulados por la conducta del otro, aunque la reacción y el manejo de esa emoción dependen de cada persona.
Celos en la pareja: ¿qué es una relación sana?
Un punto polémico de la charla fue el papel de los acuerdos en las relaciones. Morató destacó que no existen reglas universales sobre lo que está bien o mal en una pareja, sino que cada vínculo establece sus propios límites. “Para algunas personas, leer los mensajes del otro está prohibido, mientras que otras parejas tienen sus ubicaciones compartidas todo el tiempo y lo ven como algo normal. Lo importante es que sea algo consensuado y no impuesto”, explicó.
En este sentido, los celos pueden convertirse en un problema cuando llevan a la imposición de reglas unilaterales o a la invasión de la privacidad. También mencionó que hay personas que disfrutan generar celos en su pareja, lo que puede derivar en dinámicas tóxicas y poco saludables.
Celos fuera de la pareja: amigos, hermanos y trabajo
Los celos no son exclusivos de las relaciones amorosas. También pueden aparecer en la amistad, entre hermanos e incluso en el ámbito laboral. “Si un jefe elige a un compañero para un ascenso, si un amigo pasa más tiempo con otra persona o si un hermano recibe más atención de los padres, es normal que surjan celos. Pero lo importante es identificar qué nos está afectando y trabajar en ello”, explicó la especialista.
En cualquier relación, el diálogo es clave. Guardar rencores o acumular reproches no soluciona nada. Morató enfatizó que muchas personas evitan hablar de sus inseguridades, lo que solo agrava el problema. “Si los celos son recurrentes, hay que preguntarse por qué y trabajarlo, ya sea en pareja, en el grupo de amigos o incluso en terapia”, concluyó.
¿Cómo manejar los celos de manera saludable?
La psicóloga dejó algunas recomendaciones para gestionar los celos de manera más sana:
- Identificar la causa: Preguntarse qué inseguridad personal está activando esos celos.
- No culpar al otro: Evitar trasladar la responsabilidad de la emoción a la pareja, amigo o jefe.
- Hablarlo: Expresar lo que se siente de manera clara y sin atacar.
- Establecer acuerdos: En la pareja o el trabajo, definir qué límites y expectativas tienen ambas partes.
- Buscar ayuda si es necesario: Si los celos se vuelven constantes y afectan la calidad de vida, la terapia puede ser una opción.
En definitiva, los celos no son en sí mismos ni buenos ni malos. Son una emoción natural que, bien manejada, puede ayudar a fortalecer las relaciones, pero mal gestionada puede dañarlas. Como resaltó Morató, el primer paso siempre es el autoconocimiento.