4/02/2026 18:05
Vínculos tóxicos y “vampiros emocionales”: señales de alerta para cuidar la salud mental
En diálogo con Mesa Chica, la psicóloga salteña Patricia Petrecca explicó qué son los llamados vampiros emocionales, cómo operan en vínculos de pareja, familia y amistades, y por qué reconocer las señales a tiempo es clave para evitar relaciones dañinas.
La psicóloga Patricia Petrecca abordó en Mesa Chica una problemática cada vez más visible en las relaciones humanas: los denominados vampiros emocionales, personas que no dañan físicamente, pero que absorben energía, tiempo y bienestar psicológico de quienes los rodean. Según explicó, se trata de vínculos tóxicos que pueden darse tanto en parejas como en amistades o incluso dentro del ámbito familiar.
Petrecca identificó tres tipos frecuentes de vampiros emocionales. El primero es el vampiro emocional inmaduro, que suele demandar atención constante y coloca a la otra persona en un rol casi maternal, obligándola a resolverle todo. Este tipo de vínculo genera desgaste y no suele modificarse con el tiempo, advirtió la especialista.
El segundo perfil es el vampiro de la identidad, vinculado a rasgos narcisistas y psicopáticos. Se caracteriza por la manipulación, la crítica constante, el aislamiento social y la generación de inseguridad en la víctima. Aparece y desaparece, utiliza técnicas como el gaslighting y logra desdibujar la autoestima de la otra persona.
El tercer tipo es el vampiro patrimonial, cuyo interés principal está puesto en los recursos del otro: dinero, posición social, contactos o beneficios materiales. En todos los casos, explicó Petrecca, el resultado es siempre el mismo: una relación tóxica en la que uno gana y el otro pierde, de manera sistemática.
La psicóloga remarcó que estas dinámicas no distinguen género y pueden darse tanto en hombres como en mujeres, aunque aclaró que suele hablar de varones vampiros por el perfil de público con el que trabaja habitualmente. También subrayó que estos comportamientos no se limitan a relaciones de pareja, sino que aparecen con frecuencia en amistades y vínculos familiares.
Entre las principales señales de alerta, Petrecca recomendó prestar atención a cómo se siente una persona durante y después del contacto con alguien. El cansancio emocional, la sensación de drenaje, la culpa constante o la minimización de los logros personales son indicadores claros de un vínculo dañino. “La intuición no falla”, señaló, y advirtió sobre el riesgo de justificar o intelectualizar situaciones que generan malestar.
Finalmente, sostuvo que salir de estos vínculos en soledad es muy difícil y que resulta fundamental buscar apoyo psicológico y social. Según la especialista, la única herramienta verdaderamente eficaz para cortar con este tipo de relaciones es el contacto cero, incluso cuando se trata de lazos familiares, una recomendación respaldada por investigaciones en salud mental.
Petrecca invitó a informarse y capacitarse sobre estas dinámicas, y recordó que reconocer a tiempo las estrategias de manipulación es el primer paso para proteger la salud emocional y construir relaciones más sanas.