Espectáculos

16/02/2026 15:05

Carnaval del Norte: identidad, ritual y celebración en Salta y Jujuy

Entre desentierros, coplas y comparsas, el carnaval en el norte argentino es mucho más que una fiesta: es memoria viva, sincretismo cultural y un profundo acto de pertenencia.

El carnaval en Salta: tradición que late en cada barrio

En Salta, el carnaval es una expresión popular que atraviesa generaciones. Desde los corsos barriales hasta los grandes desfiles en la capital, la celebración combina música, danza y color, pero también historia e identidad.

Las comparsas tradicionales, los caporales y las agrupaciones artísticas trabajan durante todo el año para lucirse en febrero. Cada traje, cada máscara y cada coreografía tiene un significado que remite a raíces indígenas, a la herencia andina y al mestizaje cultural que caracteriza a la región.

El “desentierro del carnaval” marca el inicio simbólico de la fiesta: un ritual cargado de mística donde se invoca la alegría, la abundancia y la unión comunitaria. Durante esos días, los barrios se convierten en escenarios y la música —desde las cajas copleras hasta las bandas— suena como un llamado a celebrar la vida.

Más allá del espectáculo, el carnaval salteño es encuentro. Es la familia que cose trajes, el vecino que acompaña, el niño que desfila por primera vez. Es una construcción colectiva que reafirma la pertenencia a una tierra orgullosa de su cultura.

El carnaval en Jujuy: el alma de la Quebrada

En Jujuy, el carnaval adquiere una dimensión casi sagrada. En pueblos como Tilcara, Humahuaca o Maimará, la celebración se vive como un ritual ancestral donde se entrelazan la cosmovisión andina y la tradición católica.

El momento más esperado es el desentierro del “diablo”, figura simbólica que representa la alegría desbordada y la liberación de lo cotidiano. Entre harina, albahaca y talco, las comparsas avanzan por las calles al ritmo de erkes, cajas y sikus. La música no solo acompaña: guía el espíritu festivo.

En la Quebrada, declarada Patrimonio de la Humanidad, el carnaval es también un acto de resistencia cultural. Las coplas improvisadas, los rituales a la Pachamama y la transmisión oral de las costumbres mantienen viva una identidad que se renueva año tras año.

Una misma raíz, dos expresiones

Salta y Jujuy comparten un mismo corazón carnavalero. En ambas provincias, la fiesta es una forma de honrar a los ancestros, de agradecer a la tierra y de celebrar la comunidad.

El carnaval del norte argentino no es solo una fecha en el calendario: es un estado del alma. Es la pausa necesaria para reír, abrazarse y recordar quiénes somos. Entre cerros, cajas y serpentinas, el norte vuelve a decir presente con una de sus expresiones culturales más profundas y auténticas.

Buscar