Internacional
11/01/2026 20:37
“Jesús llegó de Galilea al río Jordán”
La Fiesta del Bautismo del Señor invita a renovar los compromisos bautismales y a perseverar en la fe, desde el lugar donde comenzó la vida pública de Jesús.
Desde las orillas del río Jordán, en Al Maghtas, Jordania, la celebración de la Fiesta del Bautismo del Señor se vive con especial solemnidad y alegría. En este sitio, reconocido como el lugar del bautismo de Jesús, la liturgia remite al pasaje del Evangelio que narra: “En aquel tiempo, Jesús llegó de Galilea al río Jordán y le pidió a Juan que lo bautizara” (Mateo 3, 13-17).
El Santuario del Bautismo del Señor, perteneciente al Patriarcado Latino de Jerusalén y atendido por la Familia Religiosa del Verbo Encarnado, se erige como un espacio donde resuena con fuerza el llamado a la conversión proclamado por Juan el Bautista y, de modo central, la voz divina que reconoce a Jesús como Hijo de Dios: “Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias”.
La fiesta litúrgica no solo recuerda un acontecimiento evangélico, sino que invita a los fieles a volver al propio bautismo. Según enseña el Catecismo de la Iglesia Católica, el Bautismo es el fundamento de la vida cristiana, por el cual los creyentes son liberados del pecado, regenerados como hijos de Dios, incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión. Esta condición compromete a los bautizados a ser testigos del Evangelio y a perseverar en la fe a lo largo de la vida.
Ese fue también el mensaje del vicario patriarcal en Jordania, el obispo Iyad Twal, durante la misa celebrada en el santuario de Al Maghtas. En su homilía, llamó a perseverar en la fe incluso en medio de las dificultades, destacando que lo esencial es el deseo sincero de encontrarse con Jesucristo, un encuentro que transforma la vida.
En la misma línea, el papa León XIV recordó en una catequesis dirigida a jóvenes que el Bautismo introduce en la comunión con Cristo y compromete a renunciar a una cultura de muerte presente en la sociedad actual, optando por una vida plena en el Evangelio.
Así, al celebrar la Fiesta del Bautismo del Señor, tanto los peregrinos que llegan a las orillas del Jordán como los fieles en todo el mundo son invitados a volver al origen de su llamado a la santidad, al día en que, por el Bautismo, comenzaron su camino en la fe.