Datazos
26/12/2025 17:56
Lo que no se ve cuando alguien se recibe en la UNSa
Mientras un estudiante rinde su último examen en la Universidad Nacional de Salta, afuera sucede otra historia: la de quienes esperan, acompañan y sostienen.
En la Universidad Nacional de Salta, una graduación no empieza ni termina dentro de un aula. Pasa también en los pasillos, en los bancos incómodos, en el silencio cargado de nervios y en las miradas que se clavan en una puerta cerrada esperando una señal.
Ahí está Rubén. Llegó directo del trabajo, con la ropa todavía marcada por la jornada de obrero. Su hija está rindiendo la última materia. No entiende bien cómo es el examen ni qué preguntas le harán, pero sabe exactamente todo lo que hubo detrás para llegar hasta este momento: madrugadas largas, cansancio acumulado, dudas, sacrificios. Espera en silencio, firme, convencido de que acompañar también es una forma de luchar.
Un poco más allá, Mariana sostiene un mate que ya se enfrió. Su compañero está defendiendo el trabajo final. En su cabeza pasan como una película las noches de estudio, los miedos compartidos, las charlas para no bajar los brazos. Hoy no rinde, pero está ahí porque este logro también la incluye.
En la UNSa, nadie se recibe solo. Cada título es el resultado de un recorrido colectivo, de una red invisible que sostiene cuando flaquean las fuerzas. Familias, amistades, parejas, compañeros de cursada: todos empujan, esperan y creen.
Para algunos, es apenas el cierre de un examen más. Para otros, es el último paso de una etapa que cambió sus vidas para siempre. Y para quienes aguardan afuera, es la certeza de que todo el esfuerzo valió la pena.
Cuando finalmente la puerta se abre y aparece una sonrisa, no importa el origen, la historia personal ni los obstáculos atravesados. Lo que se siente es orgullo. Orgullo por quien logró llegar y por una universidad pública que hace posible que los sueños no sean individuales, sino colectivos.
Porque en la Universidad Nacional de Salta, cada graduación es mucho más que un título: es una historia compartida que merece ser celebrada.