El especialista en energía Gustavo Barbarán analizó el informe “La Tierra para Todos” del Club de Roma y sostuvo que Argentina debe aprovechar sus recursos hidrocarburíferos y mineros para sostener el desarrollo, reducir desigualdades y avanzar hacia una transición energética ordenada.

Gustavo Barbarán defendió el uso de los recursos energéticos argentinos para financiar la transición energética

El especialista en energía Gustavo Barbarán analizó en profundidad el escenario energético global y el rol de Argentina en la transición energética durante una entrevista centrada en el informe “La Tierra para Todos”, impulsado por el Club de Roma.

Barbarán explicó que el trabajo es una continuidad del histórico informe “Los límites del crecimiento”, publicado en 1972, donde ya se advertía sobre un posible colapso global si la humanidad continuaba consumiendo recursos al mismo ritmo.

“Hace 50 años se planteó que si seguíamos creciendo de esta manera iba a haber un colapso en el siglo XXI. Hoy los datos muestran que estamos exactamente en ese camino”, sostuvo.

El especialista detalló que el nuevo informe plantea cinco “palancas” para evitar ese colapso: reducir la pobreza, disminuir la desigualdad, trabajar en perspectiva de género, mejorar las cadenas alimentarias y transformar el sistema energético.

Vaca Muerta y minería: la postura de Gustavo Barbarán

En relación al escenario argentino, Barbarán sostuvo que el país debe aprovechar sus recursos hidrocarburíferos y mineros para financiar una transición energética sustentable.

“Argentina necesita utilizar sus recursos para generar energía barata, energía confiable y poder financiar la transición energética”, afirmó.

En ese sentido, defendió el desarrollo de Vaca Muerta y también se mostró a favor de la minería, aunque aclaró que debe existir una política estatal clara para generar cadenas de valor locales.

“Todos los países desarrollados hacen minería. Estados Unidos, China, Canadá, Australia. El recurso solo no te salva. Tiene que haber desarrollo de proveedores, ingeniería y trabajo local”, explicó.

Además, remarcó que el litio y las llamadas “tierras raras” forman parte de una disputa geopolítica global vinculada a la transición energética y las nuevas tecnologías.

Críticas a los mercados de carbono

Durante la entrevista, Barbarán también cuestionó el impacto real de los mercados de carbono para reducir emisiones contaminantes.

Según explicó, estos mecanismos sólo actúan sobre una parte limitada de las emisiones y muchas veces terminan beneficiando a grandes empresas.

“Las empresas no reducen todas sus emisiones. Reducen una parte que les permita obtener un beneficio económico”, señaló.

También indicó que Argentina representa una porción mínima de las emisiones globales y que el problema central sigue siendo garantizar acceso a la energía.

El acceso a la energía como prioridad

Uno de los conceptos centrales planteados por Barbarán fue que ningún país prioriza la reducción de emisiones por encima del abastecimiento energético.

“La regla de oro de la transición energética es que ningún gobierno va a elegir reducir emisiones si eso implica quedarse sin energía”, afirmó.

En ese marco, sostuvo que el acceso a la energía debe considerarse una política estratégica y defendió la necesidad de garantizar gas accesible en todo el país.

También se refirió a la situación del norte argentino y explicó que la falta de infraestructura y compresoras limita actualmente la llegada del gas de Vaca Muerta a provincias como Salta.

“El principal contaminante es el subdesarrollo”

Sobre el final de la entrevista, Barbarán dejó una de las definiciones más contundentes al señalar que el verdadero problema ambiental es el subdesarrollo.

“El principal contaminante a escala planetaria es el subdesarrollo”, aseguró.

Y agregó: “Garantizar acceso a una buena fuente energética es mucho más sustentable que obligar a millones de personas a cocinar con leña o bosta porque no tienen otra alternativa”.

El especialista concluyó que el debate ambiental debe centrarse en mejorar las condiciones de vida de las sociedades y no solamente en las emisiones de gases de efecto invernadero.