Salud

14/08/2025 14:51

“Día del Niño: los regalos no reemplazan el afecto”

La psicóloga María Morató reflexionó en Mesa Chica sobre la crianza, los límites y la importancia de elegir con conciencia lo que se les da a los chicos.


En la previa del Día del Niño, la licenciada María Morató participó de Mesa Chica y puso sobre la mesa un tema que incomoda pero que cada año cobra relevancia: ¿qué lugar ocupan los regalos en la infancia y qué enseñanzas transmiten los adultos con ellos?


“Está bueno recordar que no todos los chicos van a recibir un regalo este domingo”, advirtió Morató. Y agregó que la pregunta típica de los adultos —“¿qué te regalaron?”— puede resultar dolorosa para muchos niños. “Es preferible hacerles preguntas que tengan que ver con ellos mismos, con lo que sienten, con lo que disfrutan, y no tanto con lo material”.


La psicóloga subrayó que los padres suelen caer en la idea de dar “todo lo que yo no tuve”, con la mejor intención, pero ese gesto puede tener efectos contrarios. “Ese niño no conoce la realidad de la carencia, entonces no valora de la misma manera. Al final, el papá o la mamá se frustran porque sienten que nada alcanza”, explicó.


Según Morató, cuando los chicos tienen de todo “se bloquea la capacidad de desear”, algo clave en el desarrollo emocional. “El deseo es vida: proyectarse, tener ganas, hacer. Si no hay espacio para el deseo, aparece un vacío interno, muchas veces cubierto con cosas materiales que no reemplazan al afecto ni al tiempo compartido”.


Premios, castigos y pantallas


Otro punto fuerte de la charla fue la lógica del premio-castigo en la crianza. “Si reducimos la conducta de un niño a eso, lo estamos subestimando como persona. Los chicos tienen capacidad de razonar y elegir, y es mejor enseñarles a hacer las cosas por su propio bienestar y crecimiento, no por un beneficio inmediato”, planteó.


La tecnología también estuvo en debate. Morató advirtió sobre la exposición temprana a pantallas: “En otros países están prohibidas hasta los 12 años. Generan ansiedad, problemas de atención, incluso depresiones. Además, adormecen la creatividad y limitan la interacción cara a cara”.


Frente a esto, defendió el valor de los juguetes simples, de los que no tienen un uso definido y permiten que sea el niño quien les dé sentido. “Con una maderita podés inventar una historia, un ejército, un mueble. Eso estimula la imaginación y, a la vez, el desarrollo cerebral”, destacó.


El rol adulto: guiar y poner límites


Para la licenciada, la clave está en que los adultos asuman su responsabilidad. “Los padres no están para cumplir deseos como un genio de la lámpara. Están para criar, poner límites y ayudar a crecer. Y los límites también son amor”, remarcó.


Finalmente, dejó un mensaje contundente en la antesala de la celebración: “El mejor regalo que podemos dar a los chicos no es la última consola ni el celular de moda, sino nuestro tiempo, nuestra atención y la posibilidad de desear y crear”.


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