Datazos
6/01/2026 09:04
“Me siento un zorro”: la historia de un joven que desafía las formas tradicionales de identidad
Lexi se define como therian y explica cómo su identificación con un animal atraviesa su forma de vivir, moverse y vincularse, en medio de prejuicios, violencia y una búsqueda profunda de pertenencia.
Lexi prefiere no revelar su nombre real. Camina por la calle con el cabello oscuro atravesado por mechones azules y, en algunas ocasiones, con una máscara y una cola de zorro que inevitablemente despiertan miradas curiosas. No es una puesta en escena ni un disfraz ocasional: Lexi se define como therian, una persona que se identifica como un animal no humano.
“Me identifico como un zorro”, afirma con seguridad. Para él, no se trata de una moda ni de un juego impulsado por las redes sociales, aunque reconoce que plataformas como TikTok dieron mayor visibilidad a estas identidades. Su vínculo con el zorro, explica, está relacionado con su manera de sentir y percibirse: inquieto, curioso, caótico, rasgos que asegura nunca encajaron del todo en los moldes sociales tradicionales.
El término therian, señala, no siempre tuvo el mismo significado. En sus orígenes estaba vinculado a identidades mitológicas, como hombres lobo o dragones, pero con el tiempo se amplió para incluir identificaciones con animales reales. En su caso, esa identificación no lo aleja de la vida cotidiana. “Hago lo mismo que cualquier otra persona, solo que lo veo desde otra perspectiva”, sostiene.
En su día a día, Lexi busca conectarse con el entorno de una manera distinta. Cuenta que disfruta correr, cavar la tierra o imitar gestos de caza como una forma de sentirse libre. También practica la meditación y el contacto con la naturaleza, espacios donde afirma sentirse más cerca de lo que percibe como su esencia.
No transita este camino solo. Forma parte de lo que llama su “manada”, un grupo de amigos que comparten distintas identidades therians. Se reúnen en espacios naturales, donde conviven personas que se identifican como lobos, gatos o coyotes, unidos por una misma búsqueda de pertenencia.
El acompañamiento familiar fue clave. Aunque el primer diálogo estuvo cargado de incertidumbre, Lexi asegura que su familia terminó apoyándolo. “Entendieron que no es algo que se elija”, explica. Sin embargo, fuera de ese círculo el camino no fue sencillo. Relata episodios de insultos, agresiones y miradas hostiles en la vía pública. “La gente le tiene miedo a lo diferente, y ese miedo muchas veces se convierte en violencia”, reflexiona.
Por ese motivo, evalúa cuándo y dónde mostrarse con mayor visibilidad. En espacios abiertos o naturales se siente más seguro, aunque aclara que, con o sin máscara, su identidad no cambia. “Incluso sin ella, sigo siendo un zorro”, dice.
Lejos de buscar confrontar, Lexi intenta explicar que su forma de identificarse no lo separa del mundo ni de la sociedad. Para él, ser therian no es una elección ni un rol que se interpreta, sino una manera genuina de habitar el mundo, aun cuando muchos no logren comprenderlo.