Nacional
4/03/2026 21:04
Nahuel Gallo: “El Rodeo I es un lugar de tortura psicológica”
El gendarme argentino, liberado tras 448 días de detención en Venezuela, denunció las condiciones extremas del penal El Rodeo I y pidió por la liberación de otros presos extranjeros.
El gendarme argentino Nahuel Gallo habló este martes en conferencia de prensa tras recuperar la libertad luego de permanecer más de 440 días detenido en Venezuela. Desde el Edificio Centinela de la Gendarmería Nacional Argentina, describió el penal El Rodeo I, donde estuvo cautivo, como “un lugar de bastante tortura psicológica” y pidió por la liberación de los otros 24 extranjeros que, según afirmó, continúan detenidos allí.
Gallo explicó que todavía necesita tiempo para reencontrarse plenamente con su familia y asimilar lo vivido antes de poder dar un testimonio más profundo sobre su experiencia. “Me encuentro bien de salud, gracias a Dios. Estoy pasando por un momento de estudios y tratando de reinsertarme en la sociedad”, expresó.
Durante su declaración, aseguró que fue el único de los detenidos de 35 nacionalidades por quien el Estado argentino realizó gestiones formales y permanentes. También relató que su liberación se dio en un clima de incertidumbre. “Ahí no te avisan adónde vas a ir, es cuestión de momentos y días”, sostuvo.
El gendarme remarcó que no se considera completamente libre mientras otros continúen privados de su libertad. “No estoy libre hasta que no liberen a los otros 24 extranjeros”, afirmó, y pidió no olvidar la situación política de Venezuela y a los presos políticos que esperan ser liberados.
Gallo destacó que su fortaleza mental y pensar en su hijo fueron claves para resistir el aislamiento y las acusaciones que, según señaló, no tenían fundamento. También agradeció el apoyo recibido por parte de otros detenidos venezolanos que, pese a sus propias dificultades, le brindaron ayuda durante el cautiverio. Según relató, los extranjeros no tenían visitas ni llamadas.
Emocionado, reafirmó su orgullo por ser argentino y recordó cómo, en medio del encierro, improvisaba una bandera argentina con los elementos que tenía a mano, como una forma de sostener la esperanza y el sentido de pertenencia.