Desde la Cámara Argentina de la Construcción advierten un escenario crítico en la provincia, con empresas achicadas y expectativas atadas a variables económicas y al impulso minero.
La construcción en Salta atraviesa una etapa marcada por la caída de la obra pública tradicional, un sector privado que no logra reactivarse y una creciente dependencia de la minería como motor de actividad. Así lo describió Juan Manuel Guiñez, presidente local de la rama joven de la Cámara Argentina de la Construcción
«Hoy la construcción no está parada, pero tampoco está en un momento cómodo», resumió Guiñez, al definir un escenario de transición donde la lógica de financiamiento cambió y dejó atrás el esquema histórico basado en fondos nacionales.
El dirigente explicó que la retracción de recursos nacionales impactó directamente en el volumen de obra pública en la provincia. «Tenemos un escenario más deficiente, con obras retraídas por la falta de fondos nacionales», señaló.
En paralelo, describió que la actividad que continúa en marcha lo hace con cautela: «Hay una obra activada, pero se mueve con mucha selectividad, con pie de plomo».
Según Guiñez, las empresas constructoras siguen operando, pero con menor escala. «Las empresas están retraídas, se han achicado, siguen buscando posibilidades de trabajo, pero el contexto no ayuda», afirmó.
Los datos acompañan esta descripción. Según el Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (Ieric), en febrero había 495 empresas constructoras y subcontratistas en Salta, una cifra prácticamente sin cambios respecto al año anterior.
En cuanto al empleo, en enero se registraron 9.728 trabajadores en el sector en la provincia, lo que representa una caída del 6% interanual. A esto se suma la falta de dinamismo en la obra privada: en la ciudad de Salta no se registraron variaciones en la superficie permisada para nuevas construcciones.
Créditos hipotecarios
Pese al regreso de opciones de financiamiento hipotecario en el sistema bancario, el impacto en la construcción privada aún no se materializa.
«No se está plasmando», afirmó Guiñez. Y agregó que, al comparar el inicio de 2025 con el de 2026, no se observa un aumento significativo en nuevos proyectos, ya sea de viviendas individuales o desarrollos inmobiliarios.
En este contexto, la construcción vinculada a la minería aparece como el principal sostén de la actividad en Salta.
Guiñez explicó que el desarrollo de proyectos mineros genera demanda de obras de diversa índole: desde la construcción de plantas hasta infraestructura complementaria.
Las expectativas sin impulso en el corto plazo
El sector de la construcción a nivel nacional atraviesa un escenario heterogéneo, con indicadores que reflejan una dinámica sin tendencia clara de recuperación. Los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) muestran una combinación de caídas puntuales, leves mejoras acumuladas en algunos indicadores y expectativas empresariales moderadas.
En febrero de 2026, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) registró una baja interanual del 0,7%, lo que confirma la persistencia de un nivel de actividad contenido.
Sin embargo, el acumulado del primer bimestre mostró una leve suba del 0,3%, lo que marca una recuperación incipiente pero aún débil.
En la comparación mensual, la serie desestacionalizada evidenció una caída del 1,3% respecto de enero.
En tanto, el consumo de insumos para la construcción también exhibe fuertes contrastes. En febrero, algunos rubros mostraron incrementos significativos, como el hormigón elaborado (+15,7%) y las pinturas para la construcción (+14%). En contrapartida, otros materiales clave registraron caídas pronunciadas, entre ellos los pisos y revestimientos cerámicos (-25%), los mosaicos (-21,5%) y el cemento portland (-5,3%), según el Indec.
Cautela
Las proyecciones empresariales relevadas por el Indec refuerzan este escenario de cautela. Cerca del 70% de las empresas dedicadas a obras privadas y más del 60% de las vinculadas a obra pública consideran que el nivel de actividad no variará en los próximos meses.
En ese marco, la evolución del sector aparece condicionada por variables macroeconómicas, como el nivel de actividad general, los costos y el acceso al financiamiento.


