El nuevo Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones ofrece ventajas fiscales para las empresas que invierten, pero el monto mínimo aparece como una barrera para buena parte del entramado productivo salteño. Un informe de Vector Financiero advierte que el 95,7% de las MiPyMEs de la provincia son microempresas.
El Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) comenzó a operar con la promesa de estimular nuevas inversiones de las pequeñas y medianas empresas. Sin embargo, en Salta aparece una pregunta bastante más terrenal: ¿cuántas empresas tienen realmente capacidad para alcanzar los montos exigidos?
Un informe especial elaborado por Vector Financiero pone el foco precisamente en esa distancia entre las empresas que formalmente pueden acceder al régimen y aquellas que tienen capacidad económica para aprovecharlo. �
Analisis RIMI- Vector Financiero.pdf
El dato más fuerte aparece entre las microempresas. Para ingresar al RIMI por la vía general deben realizar una inversión mínima de USD 150.000. El piso sube a USD 600.000 para las pequeñas empresas, USD 3,5 millones para las medianas Tramo I y USD 9 millones para las medianas Tramo II.
El 95,7% de las MiPyMEs salteñas son micro
Según la estimación realizada por Vector Financiero a partir de unas 24.000 MiPyMEs provinciales y de la distribución nacional por categorías, el 95,7% del universo salteño corresponde a microempresas, alrededor de 22.970 firmas.
Para todas ellas, el primer escalón del régimen es precisamente una inversión de USD 150.000. El informe considera que, por la escala habitual de facturación de estas compañías, el monto probablemente supere la capacidad de inversión de una parte importante del sector.
La diferencia entre cumplir con la definición legal de MiPyME y disponer efectivamente del capital para invertir se convierte así en uno de los principales interrogantes alrededor del nuevo esquema.
¿Qué beneficio obtiene una empresa que entra?
El RIMI ofrece principalmente dos herramientas fiscales: amortización acelerada de las inversiones para el Impuesto a las Ganancias y la posibilidad de solicitar la devolución anticipada del crédito fiscal de IVA.
Vector Financiero hace una distinción importante: no se trata simplemente de que el Estado entregue dinero o elimine impuestos, sino de ventajas financieras vinculadas con el momento en que se recupera el IVA o se computan las deducciones.
Por ejemplo, el informe calcula que una microempresa que realice la inversión mínima de USD 150.000 podría tener un crédito de IVA recuperable de USD 31.500 y adelantar aproximadamente USD 45.000 de deducciones en Ganancias durante el primer año. Esa última cifra no representa una reducción equivalente del impuesto, sino una aceleración de la amortización y, por lo tanto, un beneficio financiero.
La excepción que puede cambiar el escenario en Salta
El régimen tiene, sin embargo, una particularidad especialmente relevante para la estructura productiva salteña.
Determinadas inversiones no tienen monto mínimo. Allí aparecen sistemas de riego agrícola, mallas antigranizo, determinados bienes semovientes amortizables y equipos vinculados con eficiencia energética.
Para Vector Financiero, esta excepción abre una oportunidad concreta para actividades agropecuarias de la provincia. El análisis menciona especialmente producciones regionales como tabaco, poroto, hortalizas y vitivinicultura de los Valles Calchaquíes, expuestas a problemas de disponibilidad de agua y granizo.
También aparece el sector energético: determinados equipos de generación distribuida pueden ingresar sin monto mínimo, una alternativa que el estudio considera con potencial para la Puna.
El interrogante: quién puede aprovechar realmente el RIMI
El informe de Vector Financiero no cuestiona que el régimen pueda generar ventajas para quienes ingresen. De hecho, reconoce que puede mejorar el flujo de caja de las empresas beneficiarias. La discusión que plantea es otra: qué proporción de las PyMEs tiene espalda suficiente para llegar a la puerta de entrada.
En Salta, la combinación entre una enorme mayoría de microempresas y un piso general de USD 150.000 vuelve especialmente visible esa tensión.
También existen todavía incógnitas. Vector Financiero señala que ARCA no publicó estadísticas oficiales de adhesión al RIMI ni existen datos desagregados para Salta, por lo que todavía no puede determinarse cuántas empresas efectivamente están utilizando el régimen.
La discusión, entonces, recién empieza: el RIMI puede representar una herramienta financiera atractiva para una PyME que ya está en condiciones de invertir; la incógnita es cuántas de las empresas salteñas pueden llegar efectivamente a ese punto.


