El geofísico, divulgador científico y ex trabajador de la Comisión Nacional de Energía Atómica sostuvo que la pérdida de profesionales, el desfinanciamiento y la paralización de proyectos estratégicos comprometen más de 70 años de desarrollo nuclear argentino.
El geofísico y divulgador científico Raúl Horacio Luterstein, ex trabajador de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), advirtió que el organismo atraviesa un proceso de desfinanciamiento que amenaza la continuidad del desarrollo nuclear argentino y la conservación de conocimientos estratégicos acumulados durante más de siete décadas.
Durante una entrevista en La Máquina de Vapor, Luterstein afirmó que la Argentina logró construir un desarrollo nuclear reconocido internacionalmente, posicionándose junto a países como Estados Unidos, Francia, Rusia, Canadá y China gracias a su capacidad para desarrollar tecnología propia.
Explicó que la CNEA consiguió dominar prácticamente todo el ciclo del combustible nuclear: desde la exploración y procesamiento del uranio hasta la fabricación de elementos combustibles, el mantenimiento de centrales nucleares, la construcción de reactores de investigación y el desarrollo de aplicaciones para la medicina, la industria y el agro.
«No es un problema de caja»
Para Luterstein, la situación actual trasciende el aspecto presupuestario.
Aseguró que la pérdida de financiamiento, la reducción salarial y la falta de continuidad en los proyectos generan la salida de científicos, ingenieros y técnicos altamente especializados hacia el sector privado.
«Gran parte del conocimiento no está escrito, sino que reside en la experiencia de las personas que trabajaron durante años en estos proyectos», explicó.
En ese sentido, consideró que el país está perdiendo soberanía tecnológica y científica al permitir la dispersión de esos recursos humanos.
El futuro del proyecto CAREM
Uno de los temas centrales de la entrevista fue el reactor modular argentino CAREM, considerado uno de los proyectos tecnológicos más importantes del país.
Luterstein recordó que el reactor estaba construido en aproximadamente un 70% cuando el proyecto fue paralizado.
Explicó que este tipo de reactores modulares permiten generar electricidad en zonas alejadas de las grandes redes de distribución, abastecer parques industriales y ofrecer soluciones energéticas para regiones aisladas.
Además, señaló que varios países seguían con interés el desarrollo argentino por tratarse de una tecnología innovadora con potencial de exportación.
Energía para el desarrollo
El especialista remarcó que la energía será uno de los principales factores de desarrollo durante las próximas décadas, especialmente por el crecimiento de la inteligencia artificial, los centros de datos y las nuevas industrias de alto consumo energético.
Por ello, sostuvo que abandonar proyectos estratégicos limita las posibilidades futuras de crecimiento del país.
Una política histórica de uso pacífico
Luterstein también rechazó las versiones que vinculan el desarrollo nuclear argentino con objetivos militares.
Recordó que la política de la CNEA siempre estuvo orientada al uso pacífico de la energía atómica, con aplicaciones en medicina, investigación científica, producción de radioisótopos, industria y agricultura.
Finalmente, sostuvo que uno de los grandes desafíos es mejorar la comunicación sobre el trabajo que realiza la Comisión Nacional de Energía Atómica para que la sociedad comprenda el valor estratégico que representa.


