La octava edición de “Música por el Camino de la Fe” cerró con una sala colmada en el Teatro Provincial Juan Carlos Saravia. Durante cuatro jornadas, la propuesta de UCASAL llevó música coral, de cámara y sinfónica a diferentes espacios emblemáticos de Salta y confirmó que la música académica también puede convocar multitudes.

La octava edición de “Música por el Camino de la Fe” cerró con una sala colmada en el Teatro Provincial Juan Carlos Saravia. Durante cuatro jornadas, la propuesta de UCASAL llevó música coral, de cámara y sinfónica a diferentes espacios emblemáticos de Salta y confirmó que la música académica también puede convocar multitudes.

La música salió de sus escenarios habituales, atravesó iglesias históricas y terminó llenando el Teatro Provincial. Más de 1.500 personas participaron de la octava edición del Festival “Música por el Camino de la Fe”, organizado por la Universidad Católica de Salta a través de su Dirección Artística.

Fueron cuatro jornadas en las que la propuesta combinó música, patrimonio y encuentro con el público. Los conciertos pasaron por la Iglesia San José, la Capilla del Colegio de Jesús y la Basílica San Francisco, antes del cierre en el Teatro Provincial Juan Carlos Saravia.

Una apuesta que parece sencilla, pero no lo es tanto: acercar repertorios que muchas veces cargan injustamente con la etiqueta de “música para entendidos” a públicos mucho más amplios.

De hecho, antes del festival, Carolina Ciano, coordinadora de la Dirección Artística de UCASAL, había explicado a DATASA que uno de los objetivos era precisamente derribar esa barrera y lograr que la gente se acercara sin sentir que necesitaba conocimientos previos para disfrutar de un concierto.

Cuatro conciertos y una ciudad como escenario

La programación reunió al Coro de la Universidad Católica de Salta, Antiqua Camera, el Ensamble Vocal Madrigale de Jujuy y la Orquesta Sinfónica de UCASAL, bajo la dirección del maestro Jorge Lhez, además de distintos solistas invitados.

La elección de los escenarios tampoco fue decorativa. El festival volvió a utilizar espacios religiosos e históricos de Salta como parte de la experiencia musical, aprovechando tanto su patrimonio arquitectónico como sus particulares condiciones acústicas.

Así, cada concierto tuvo una identidad propia mientras construía un recorrido que terminó desembocando en el Teatro Provincial.

Mozart y Beethoven para un cierre a sala llena

El último concierto reunió a las distintas fuerzas artísticas y propuso un programa atravesado por dos gigantes de la música: Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig van Beethoven.

La Orquesta Sinfónica de UCASAL interpretó la Sinfonía N.º 40 en Sol menor, K. 550, de Mozart, mientras que el momento culminante llegó con la Fantasía en Do menor, Op. 80, de Beethoven, que reunió sobre el escenario a músicos, cantantes y solistas.

La respuesta fue una sala colmada y un público que acompañó especialmente el tramo final del concierto.

Cuando la música deja de pedir permiso

El balance dejó más de 1.500 asistentes, cuatro conciertos y una programación construida para públicos diversos, consolidando una iniciativa que ya alcanzó su octava edición.

Pero detrás de las cifras aparece algo quizás más interesante.

“Música por el Camino de la Fe” demuestra que ampliar el acceso a determinadas expresiones culturales no significa simplificarlas. Se puede tocar Mozart, Beethoven o Bach sin convertir la experiencia en un club privado para especialistas.

Hay una barrera bastante absurda que durante años separó a mucha gente de la música académica: creer que primero hay que entenderla para poder disfrutarla.

Esta vez, más de 1.500 personas hicieron algo bastante más simple.

Fueron. Escucharon. Y la música hizo el resto.