La actriz respondió a las críticas de Sabrina Rojas y buscó bajarse definitivamente de una discusión que vuelve a tener a Luciano Castro como inevitable protagonista. “Estoy agotada”, aseguró, y marcó una diferencia entre hablar de su vida privada y exponer su intimidad.
El triángulo mediático puede cambiar de declaraciones, entrevistas y escenarios, pero los protagonistas siguen siendo prácticamente los mismos. Griselda Siciliani, Sabrina Rojas y Luciano Castro volvieron a quedar envueltos en una polémica después de que Rojas cuestionara públicamente la manera en que la actriz habla sobre su vida privada.
Esta vez, Siciliani decidió responder. Aunque, paradójicamente, su respuesta fue explicar por qué ya no quiere responder.
“Estoy agotada”, reconoció cuando fue consultada por las declaraciones de Rojas. Y rápidamente intentó establecer un límite frente a una discusión que lleva meses alimentándose de declaraciones cruzadas.
Siciliani marcó su límite
La actriz aclaró que nunca sostuvo que no hablara sobre su vida privada, sino que evita revelar cuestiones que considera íntimas.
“Yo no dije que no hablo de mi vida privada, digo que no hablo de intimidades. Yo no hablo de mi intimidad”, explicó.
La distinción apareció después de que Sabrina Rojas cuestionara precisamente esa postura y señalara una supuesta contradicción en el comportamiento público de Siciliani.
El conflicto volvió a tomar temperatura luego de una entrevista de la actriz con María Julia Oliván, donde habló sobre lo ocurrido después de conocerse una infidelidad de Luciano Castro con una mujer danesa.
Sabrina Rojas apuntó contra ella
Rojas consideró que, después de aquel episodio, Siciliani comenzó a relacionarse de otra manera con los medios.
Pero fue más lejos y recordó declaraciones anteriores de la actriz sobre haber mantenido durante años una relación clandestina.
“Ella dice ‘yo no hablo de mi vida privada’ y yo recuerdo, en enero, una Griselda Siciliani hablando de que fue amante durante seis años de una persona. Eso es hablar de tu vida privada”, cuestionó Rojas.
La crítica volvió a instalar una discusión que parecía haberse enfriado y puso nuevamente a Castro en el centro, aunque esta vez sin necesidad siquiera de intervenir. Un talento bastante particular para protagonizar conflictos permaneciendo fuera de cámara.
“No me interesa participar”
Siciliani, sin embargo, evitó devolver el golpe.
“Soy aburridísima, pero es así. No hablo de mi intimidad y no contesto ninguna invitación a este tipo de comunicación. No me interesa participar”, sostuvo.
Su intención parece ser cerrar una discusión que, entre relaciones anteriores, infidelidades, declaraciones televisivas y respuestas públicas, encontró material suficiente para sobrevivir bastante más de lo que cualquiera de sus protagonistas probablemente hubiera deseado.
La actriz aseguró que prefiere concentrarse en su trabajo y mantenerse alejada de nuevas confrontaciones.
El problema es que en el universo del espectáculo, retirarse de una polémica suele convertirse inmediatamente en el próximo capítulo de la polémica. Y esta historia, por ahora, parece seguir encontrando combustible.


