La médica Ivana Navarrete abordó en Salud TV el vínculo que se investiga entre microbiota intestinal, alimentación y trastornos del espectro autista. También habló sobre hábitos alimentarios y las dificultades sensoriales que pueden aparecer al momento de comer.

¿Qué tiene que ver el intestino con el cerebro? La pregunta viene ganando espacio dentro de la investigación médica y fue uno de los ejes abordados por la doctora Ivana Navarrete durante su participación en Salud TV.

La profesional explicó que existen investigaciones centradas en la relación entre la microbiota intestinal, determinados procesos inflamatorios y el sistema nervioso, y planteó su posible vinculación con algunas manifestaciones observadas en personas con trastorno del espectro autista (TEA).

El eje intestino-cerebro

Navarrete explicó que determinados microorganismos intestinales producen sustancias que pueden intervenir en procesos inflamatorios y sostuvo que la alimentación tiene un papel importante en la composición de la microbiota.

Durante la entrevista relacionó el consumo de ultraprocesados y determinados tipos de grasas con procesos inflamatorios intestinales. También habló de la denominada neuroinflamación y de las investigaciones que analizan el vínculo entre el intestino y el cerebro.

Sus afirmaciones fueron presentadas en el programa como parte de un campo que continúa siendo estudiado y no como una explicación única sobre el origen o las características del autismo.

Alimentación y microbiota

La especialista recomendó reducir el consumo de alimentos ultraprocesados y habló de distintas alternativas alimentarias.

También mencionó alimentos fermentados como kéfir, kombucha y chucrut, a los que describió como opciones que pueden contribuir a una microbiota intestinal diversa.

Navarrete adelantó además que trabaja en un taller previsto para octubre, en el que buscará enseñar preparaciones y alternativas para quienes quieren modificar determinados hábitos alimentarios.

Cuando comer también es una experiencia sensorial

Uno de los puntos más concretos de la entrevista apareció al hablar de la alimentación de niños con autismo.

Navarrete recordó que algunos pueden presentar una fuerte sensibilidad frente a texturas, presentación y combinación de alimentos, por lo que introducir cambios abruptamente puede resultar especialmente complejo.

Entre las estrategias que propuso se encuentran incorporar a los chicos a la cocina, permitirles participar de las preparaciones, presentar los alimentos separados en platos con divisiones y evitar distracciones como la televisión durante las comidas.

Más allá de las investigaciones alrededor de la microbiota, la especialista puso así el foco en una cuestión cotidiana: cualquier modificación alimentaria debe contemplar las características particulares de cada persona y, en el caso de los chicos, también su experiencia sensorial.