La conversación dejó por un momento golpes, jaulas y entrenamientos. Los protagonistas de Antimufa hablaron de las personas que los acompañaron cuando las cosas no iban bien y del papel que cumplen sus familias en sus carreras.

 

Mucho más que entrenamiento

Hay una parte de las artes marciales mixtas que difícilmente aparezca cuando comienza una pelea.

Detrás del entrenamiento, los golpes y la competencia existe una red de personas que permite que el deportista llegue hasta la jaula.

Eso quedó particularmente expuesto durante el tramo final de la entrevista en Antimufa, cuando los invitados comenzaron a hablar de quienes acompañaron sus carreras.

Uno de ellos destacó a Leo Di Francesco como una persona determinante para mejorar su preparación. Según contó, fue quien movilizó contactos para que pudiera contar con suplementación y trabajar con un preparador físico.

También agradeció a gimnasios, emprendimientos, profesionales, amigos y auspiciantes que fueron sumándose durante diferentes momentos de su recorrido.

“Hoy en día me siento con toda la gente atrás mío”, explicó.

“Apareció en un momento muy oscuro”

Uno de los testimonios más personales llegó cuando el otro peleador habló de su mujer, Denis Navarro.

La definió, entre risas, como su “sponsor número uno”, pero inmediatamente la conversación tomó otra profundidad.

Contó que apareció durante “un momento muy oscuro” de su vida y que fue determinante para recuperar algo que sentía perdido.

“Me volvió a dar eso que me faltaba, que es el amor”, expresó.

También habló de su hijo León, a quien definió como “la estrella que ilumina mi camino”, y aseguró que buena parte de lo que hace tiene como motivación a él.

La otra parte de una carrera individual

Aunque al momento de competir cada deportista entra solo a la pelea, los testimonios mostraron hasta qué punto una carrera puede depender de un esfuerzo colectivo.

Familia, entrenadores, compañeros, gimnasios, profesionales y pequeños auspiciantes aparecen detrás de deportistas que necesitan sostener económicamente entrenamientos, viajes y competencias.

La charla terminó mostrando algo bastante diferente de la imagen habitual del luchador: dos tipos acostumbrados a recibir golpes hablando, fundamentalmente, de las personas que estuvieron cuando necesitaban que alguien los sostuviera.