Más de 700 atletas participaron de la primera edición de Quijano Corre, pero la carrera fue bastante más que zapatillas y cronómetros: unas 3.000 personas se movilizaron por Campo Quijano y dejaron movimiento en ferias, gastronomía y comercios.

 

Hay carreras en las que corren los atletas. Y hay otras en las que, de alguna manera, termina corriendo todo el pueblo.

La primera edición de Quijano Corre dejó más de 700 participantes en las pruebas de 9K y 12K, pero el número interesante aparece cuando se mira alrededor de la competencia: la organización estima que más de 3.000 personas pasaron por Campo Quijano entre corredores, familiares, vecinos y visitantes.

Y 3.000 personas no llegan a un pueblo solamente a mirar cómo otros transpiran.

Del Viaducto al centro de Quijano

La competencia comenzó en el Viaducto del Toro y terminó en la Estación de Trenes. El recorrido aprovechó uno de los activos que Campo Quijano tiene servido en bandeja y que no siempre consigue convertir en actividad económica: el paisaje de la Quebrada del Toro.

Esta vez, el deporte funcionó como excusa para hacerlo.

La llegada de corredores y acompañantes generó circulación en el casco urbano y movimiento para feriantes, emprendedores, comercios, propuestas gastronómicas y otros servicios locales.

Ahí está probablemente el dato más interesante que dejó la carrera.

Correr también puede ser turismo

Quijano Corre mezcló competencia deportiva con paisaje y expresiones culturales. Una combinación que parece bastante obvia cuando se la ve funcionando, aunque conseguir que funcione requiere bastante más que dibujar un circuito y repartir números.

La experiencia deja abierta una posibilidad para Campo Quijano: empezar a pensar los grandes eventos deportivos no únicamente desde Deportes, sino también como productos turísticos capaces de generar actividad económica.

El municipio tiene montaña, Quebrada del Toro, estación ferroviaria, historia, gastronomía y cercanía con la ciudad de Salta. La carrera consiguió juntar varias de esas piezas durante una jornada.

 

Ahora viene lo difícil

Una primera edición con más de 700 corredores permite hablar de un buen debut. Las aproximadamente 3.000 personas movilizadas permiten pensar algo más grande.

Pero una carrera se convierte en producto turístico cuando consigue continuidad, identidad y crecimiento.

Ese será el verdadero desafío después de Quijano Corre: que no quede como una buena foto de 2026, sino que pueda instalarse en el calendario deportivo de Salta y hacer que cada nueva edición lleve más corredores, más visitantes y, fundamentalmente, más consumo hacia la economía local.

Porque cruzar la meta está buenísimo.

Que detrás del último corredor también hayan vendido el gastronómico, el comerciante y el emprendedor de Quijano, bastante mejor.