Internacional
7/03/2026 13:03
La guerra con Irán reconfigura el equilibrio de poder en Oriente Medio
El conflicto iniciado por Estados Unidos e Israel podría transformar la región, debilitar al régimen iraní y alterar la seguridad en el Golfo Pérsico.
El conflicto militar iniciado a fines de febrero entre Estados Unidos, Israel e Irán ya está generando un fuerte impacto político y estratégico en Oriente Medio, con consecuencias que podrían modificar el equilibrio de poder en toda la región.
El enfrentamiento comenzó el 28 de febrero con una ofensiva conjunta de Washington y Tel Aviv contra objetivos iraníes. Entre los hechos más resonantes del inicio de la guerra se encuentra la muerte del líder supremo iraní, Ali Khamenei, tras un ataque aéreo israelí.
La escalada militar involucró rápidamente a varios países del Golfo Pérsico. Irán respondió con ataques con misiles y drones contra Israel y contra distintos Estados de la región, lo que elevó la tensión y provocó un fuerte aumento en los precios de la energía a nivel global.
Según organizaciones de derechos humanos, el conflicto ya dejó más de mil civiles muertos en Irán, entre ellos numerosos niños. También se registraron importantes bajas dentro de la estructura política y militar del régimen, incluidos altos mandos de la Guardia Revolucionaria.
Tras la muerte de Khamenei, el sistema político iraní activó un mecanismo constitucional para garantizar la continuidad del poder, con un consejo provisional encargado de dirigir el país mientras se inicia el proceso para designar a un nuevo líder supremo. Entre los nombres que circulan aparece Mojtaba Khamenei, hijo del fallecido ayatolá.
Mientras tanto, Irán enfrenta dificultades para sostener su ofensiva militar. Sus sistemas de defensa aérea resultaron seriamente debilitados y gran parte de sus ataques se concentran en misiles y drones lanzados contra Israel y países del Golfo.
Las monarquías petroleras de la región también se vieron afectadas por la guerra. Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin y Kuwait denunciaron ataques con cientos de proyectiles, aunque gran parte fueron interceptados por los sistemas de defensa aérea.
El conflicto también impacta en el transporte aéreo y marítimo. Miles de vuelos fueron cancelados en los principales aeropuertos del Golfo y la amenaza sobre el estrecho de Ormuz —uno de los pasos clave del comercio mundial de petróleo— generó fuerte preocupación en los mercados energéticos.
Analistas sostienen que el desenlace del conflicto podría marcar un punto de inflexión comparable con las guerras del Golfo de 1991 y 2003. En cualquier escenario, la guerra deja en evidencia la vulnerabilidad de la región y obliga a los países del Golfo a replantear su estrategia de defensa.
Al mismo tiempo, Estados Unidos e Israel deberán definir hasta dónde están dispuestos a avanzar militarmente y cómo cerrar el conflicto sin generar una nueva ola de inestabilidad en Oriente Medio.