La abogada especialista en inteligencia artificial y ciberseguridad analizó el avance de los sistemas autónomos, los riesgos de los delitos digitales y la falta de regulación en el país.

 

En un contexto donde la inteligencia artificial avanza a un ritmo acelerado, la abogada Betania Allo, especialista en gobernanza de inteligencia artificial y ciberseguridad, advirtió sobre los desafíos legales, laborales y sociales que plantea esta nueva tecnología.
Durante una entrevista, explicó que uno de los cambios más significativos es la aparición de los llamados “agentes”, programas autónomos capaces de tomar decisiones y ejecutar tareas sin intervención humana directa. A diferencia de herramientas tradicionales, estos sistemas no solo responden consultas, sino que actúan por sí mismos.
“Allo señaló que todavía es prematuro dimensionar el impacto real que tendrá esta tecnología en el mundo laboral, aunque comparó el proceso con la Revolución Industrial por su magnitud transformadora”.
En ese sentido, remarcó que si bien algunas tareas podrán ser reemplazadas —especialmente aquellas automatizables—, el rol humano seguirá siendo clave en la supervisión y toma de decisiones.
Uno de los puntos más preocupantes es el vacío legal existente. Según explicó, actualmente no hay marcos regulatorios sólidos que permitan determinar პასუხისმგabilidades cuando un sistema de inteligencia artificial comete errores o es utilizado con fines delictivos.
En relación a la ciberseguridad, advirtió sobre el crecimiento de delitos como los deepfakes, una tecnología que permite falsificar videos o audios con gran realismo. “Hoy cualquier persona puede generar este tipo de contenido, lo que antes estaba limitado a perfiles altamente especializados”, sostuvo.
Además, alertó sobre la dificultad para rastrear responsabilidades en delitos digitales, lo que representa un desafío para la Justicia. En este contexto, recomendó a la población informarse, extremar cuidados —especialmente con menores— y conocer los canales de denuncia disponibles.
Respecto a la situación en Argentina, Allo consideró que el país aún está rezagado en materia de regulación. Si bien reconoció que existe una tendencia a la desregulación, subrayó la necesidad de establecer normas claras que generen confianza y permitan el desarrollo tecnológico de manera segura.
Finalmente, llevó tranquilidad sobre el impacto inmediato en el empleo: “No va a ser un reemplazo brusco. Es un proceso de adaptación donde la clave será capacitarse y aprender a utilizar estas herramientas”.