El consultor político Carlos Fara analizó en La Máquina de Vapor, por DATASA, el escenario que enfrenta Javier Milei rumbo a 2027. Advirtió que las recientes victorias legislativas no alcanzan para modificar el humor social, señaló que la economía seguirá siendo determinante y sostuvo que existe un electorado que hoy no encuentra representación ni en el Gobierno ni en el kirchnerismo.
Las victorias obtenidas por el Gobierno nacional en el Congreso mejoraron su capacidad de negociación política, pero difícilmente alcancen para cambiar por sí solas el clima social. Así lo planteó el consultor Carlos Fara, especialista en opinión pública, campañas electorales y comunicación de gobierno, durante una entrevista con La Máquina de Vapor, por DATASA.
Para Fara, las últimas aprobaciones legislativas significaron una recomposición del diálogo entre el oficialismo y los sectores aliados, luego de semanas más complejas en el Congreso.
Sin embargo, hizo una distinción importante: buena parte de las iniciativas aprobadas son asuntos técnicos y alejados de las preocupaciones inmediatas de la ciudadanía.
“Son victorias políticas necesarias”, explicó, aunque consideró que no son temas capaces de dar vuelta el clima de opinión pública.
Los gobernadores, Milei y una negociación que también mira a 2027
Fara sostuvo que la relación entre el Gobierno nacional y los gobernadores no puede explicarse únicamente por concesiones puntuales.
En esas negociaciones también aparecen transferencias de recursos, cuestiones institucionales, creación de juzgados, designaciones y, cada vez con mayor peso, la estrategia electoral que La Libertad Avanza adopte en cada provincia.
Ese último punto podría convertirse en una de las claves del próximo año.
Si el oficialismo nacional presenta candidatos competitivos contra los espacios provinciales, explicó, algunos gobernadores podrían endurecer su posición frente a la Casa Rosada.
“Si los gobernadores van a ver en peligro sus elecciones o su permanencia política, definitivamente eso va a complicar las futuras negociaciones”, señaló.
Y dejó otra definición: aunque formalmente todavía falte para las elecciones, la carrera por 2027 ya comenzó.
“El año electoral empezó una vez que se acabaron las vacaciones de invierno”, resumió.
Por qué algunas provincias podrían adelantar las elecciones
La incertidumbre alrededor del calendario nacional es otro elemento que ya comienza a condicionar las estrategias provinciales.
Según Fara, la eventual eliminación o continuidad de las PASO será determinante para definir los tiempos.
Varias provincias podrían optar por votar en abril o mayo para evitar que sus procesos locales queden atravesados por una eventual recuperación electoral de Milei y una nueva “ola violeta” hacia el tramo final del año.
La decisión tampoco depende exclusivamente de la imagen presidencial.
Los gobernadores dialoguistas reúnen electorados heterogéneos y, dentro de ellos, existen ciudadanos que rechazan la gestión nacional aunque continúen acompañando a sus gobiernos provinciales.
Una identificación demasiado fuerte con Milei podría generar fugas hacia otras alternativas.
Fara: “Argentina sigue estando en terapia intensiva”
Para el consultor, por encima de los armados políticos existe un factor que seguirá condicionándolo todo: la economía.
“Argentina sigue siendo un paciente en recuperación, pero no es un paciente sano. Sigue estando en terapia intensiva”, graficó.
Fara mencionó la necesidad de fortalecer las reservas, las discusiones alrededor del tipo de cambio y, especialmente, las dificultades para recuperar el consumo masivo.
El problema para el Gobierno es temporal: aunque algunos indicadores macroeconómicos puedan estabilizarse, el efecto positivo necesita llegar al bolsillo antes de convertirse en respaldo político.
Y eso puede tardar.
Créditos hipotecarios: una respuesta de alcance limitado
Durante la entrevista también se analizó el impulso a nuevas líneas de crédito para dinamizar la economía.
Fara consideró que pueden generar algún movimiento, pero relativizó su alcance por el volumen de fondos involucrado.
Según explicó, si los préstamos se destinan principalmente a adquirir viviendas existentes, podrán generar actividad en el mercado inmobiliario pero no necesariamente producirán una recuperación significativa de la construcción.
“Todo ayuda”, aclaró, aunque sostuvo que estas iniciativas funcionan también como herramientas para demostrar que el Gobierno intenta estimular determinados sectores.
Para el especialista, resulta difícil que medidas de esa escala puedan modificar rápidamente el malestar acumulado durante los últimos meses.
Tarifas y una economía que aprieta a las familias
Uno de los puntos más sensibles apareció al abordar el impacto de las tarifas sobre los hogares.
Fara aclaró que la política energética no es su especialidad, pero analizó el asunto desde la opinión pública.
Consideró que existía cierto consenso acerca de que el esquema de tarifas extremadamente subsidiadas no podía mantenerse indefinidamente. El problema, señaló, es cómo se ejecuta la corrección y qué capacidad demuestra el Gobierno para comprender sus consecuencias sociales.
“Todos estamos sufriendo esta cuestión”, aseguró.
Como ejemplo de lo detectado en estudios de opinión, mencionó hogares que pasaron de pagar alrededor de 50 mil pesos a cerca de 200 mil pesos de electricidad.
Más allá de la explicación económica que exista detrás del ajuste, remarcó que semejante incremento genera angustia y reduce directamente la capacidad familiar para llegar a fin de mes.
Ahí aparece una cuestión eminentemente política: la percepción de empatía del Gobierno frente al esfuerzo que demanda.
“La avenida del medio se ensanchó”
La definición política más fuerte de la entrevista llegó cuando Fara analizó el espacio existente entre Milei y el kirchnerismo.
Para el consultor, ese territorio electoral efectivamente creció.
“La avenida del medio se ensanchó”, aseguró.
Por un lado, consideró que el kirchnerismo continúa teniendo dificultades para construir una alternativa más moderada, renovar dirigentes y actualizar su discurso con capacidad de seducir al centro.
Por otro, el desgaste del Gobierno libertario empieza a dejar votantes que no necesariamente regresarían al kirchnerismo, pero tampoco se sienten plenamente identificados con Milei.
Ese segmento todavía no posee una referencia política clara.
Y ahí podría aparecer una de las grandes incógnitas de 2027.
¿Puede aparecer otro outsider?
Fara pidió no descartar el surgimiento de una figura que hoy ni siquiera ocupe el centro de la conversación política.
Las redes sociales acortaron drásticamente los tiempos necesarios para construir conocimiento público y Milei representa, precisamente, uno de los antecedentes recientes de esa dinámica.
“Cuando hay demanda electoral, alguien la puede aprovechar”, sostuvo.
Ese eventual candidato podría ser un dirigente actualmente subestimado, un outsider o alguien capaz de reunir a un electorado políticamente heterogéneo que no encuentra representación en los polos actuales.
Por eso, según Fara, el escenario continúa abierto.
El estilo presidencial también pesa
El consultor señaló además que las formas de Milei dejaron de ser solamente una discusión estética.
Existe un sector que acompañó electoralmente el cambio de rumbo, especialmente antiguos votantes de Juntos por el Cambio, que actualmente combina malestar económico con rechazo al estilo presidencial.
“No se sienten reflejados como ideal de lo que les gustaría que sea su presidente”, explicó.
Fara evitó reducir el fenómeno a una sola variable. Economía, liderazgo, comunicación y comportamiento político comienzan a mezclarse en la evaluación ciudadana.
Las versiones o contenidos en redes sociales que especulan sobre la salud del Presidente no constituyen evidencia médica y no permiten realizar ningún diagnóstico. Lo políticamente relevante, en todo caso, es analizar cómo determinadas narrativas y percepciones pueden influir en la imagen pública, sin convertir rumores en hechos.
Un 2027 todavía sin dueño
Para Fara, por ahora no existe un candidato capaz de apropiarse claramente de ese espacio intermedio.
Pero tampoco existe demasiado margen para asegurar que no vaya a surgir.
Con una economía todavía frágil, gobernadores calculando cuánto acercarse o alejarse de Milei, un kirchnerismo con problemas de renovación y un Gobierno que necesita recuperar imagen, la elección de 2027 permanece abierta.
Y quizá ese sea el principal dato político del momento.
La disputa no pasa únicamente por cuánto respaldo conserva Javier Milei o cuánto puede recuperar el peronismo. También pasa por saber quién será capaz de representar a todos aquellos que empiezan a mirar hacia el medio y todavía no encuentran a quién votar.


