Un hombre de 29 años hizo creer a su pareja que estaba secuestrado y reclamó una importante suma de dinero para su supuesta liberación. La ubicación de su propio celular llevó a los investigadores hasta Paraná, donde fue encontrado y aprehendido.

Una denuncia por un supuesto secuestro terminó revelando una maniobra completamente distinta. Un hombre de 29 años, oriundo de Rosario, habría simulado estar privado de su libertad para conseguir dinero de su entorno cercano.

Todo comenzó cuando su pareja recibió varios mensajes de WhatsApp enviados desde el teléfono del hombre. Quien escribía se presentaba como un supuesto secuestrador y aseguraba que Gastón Alejandro G. estaba cautivo. Para liberarlo, exigía una importante suma de dinero.

La mujer realizó la denuncia y tomó intervención la Unidad Fiscal Rosario, mientras distintas divisiones de la Policía Federal Argentina comenzaron a trabajar sobre el caso.

El celular condujo a los investigadores hasta Paraná

Una de las primeras pistas terminó derrumbando la historia del supuesto secuestro: el teléfono de la presunta víctima estaba ubicado en Paraná, Entre Ríos.

A partir de ese dato, los investigadores localizaron en el estacionamiento de un supermercado un Chevrolet Corsa gris radicado en Rosario y relacionado con el hombre que estaban buscando.

Los efectivos montaron una vigilancia en el lugar hasta que observaron a un hombre que se disponía a abordar un vehículo solicitado mediante la aplicación DiDi.

Cuando lo identificaron apareció la sorpresa: era el mismo hombre que, según los mensajes recibidos por su pareja, se encontraba secuestrado.

Investigan deudas vinculadas al juego

El rosarino fue aprehendido y quedó a disposición de la Fiscalía Federal, mientras la investigación avanzó sobre los motivos detrás de la maniobra.

Según fuentes vinculadas al caso citadas por el medio Rosario3, el hombre atravesaría una situación económica complicada y tendría varios préstamos pendientes relacionados con problemas de juego.

Ese punto permanece como información atribuida a fuentes de la investigación y no como una determinación judicial sobre su situación personal.

El falso secuestro quedó al descubierto, paradójicamente, por el mismo dispositivo utilizado para sostenerlo: la ubicación del celular permitió encontrar a quien supuestamente estaba cautivo a más de 130 kilómetros de Rosario.