Desde un glamping en Salinas Grandes hasta sistemas de bombeo para el campo, Solar Energías Naturales desarrolla instalaciones que permiten trabajar en lugares aislados. Mariano Gabriel Bustos explicó en DATASA cómo funciona esta tecnología y presentó un cálculo que muestra una importante diferencia de costos frente a los generadores de combustible.
En medio de los salares, con temperaturas que pueden descender hasta los 20 grados bajo cero y vientos que superan los 100 kilómetros por hora, la energía solar está haciendo posibles emprendimientos que difícilmente podrían funcionar dependiendo exclusivamente de generadores a combustible.
Mariano Gabriel Bustos, de Solar Energías Naturales, contó en La Máquina de Vapor, el programa de DATASA, cómo su empresa desarrolla instalaciones eléctricas para proyectos turísticos y productivos en zonas aisladas del norte argentino.
Uno de los ejemplos es Pristine Camps, un emprendimiento de glamping ubicado en Salinas Grandes, donde la empresa instaló sistemas solares y participa en tareas de mantenimiento eléctrico.
Un hotel en medio del salar que funciona con energía solar
Bustos explicó que el proyecto turístico comenzó en 2020 y fue creciendo con la incorporación de nuevas unidades de alojamiento.
La primera tarea consistió en instalar un sistema solar básico que permitiera alimentar las herramientas necesarias para construir el complejo.
A medida que aumentó la actividad, también se amplió la capacidad de generación eléctrica.
Actualmente, según relató, la energía resulta fundamental para diferentes servicios del emprendimiento, desde las comunicaciones mediante Starlink hasta el bombeo de agua y los sistemas de circulación de agua caliente.
El complejo cuenta con domos separados por distancias que, en algunos casos, superan los 100 metros, lo que agrega dificultades para mantener los servicios en condiciones climáticas extremas.
El empresario recordó que durante algunas intervenciones debieron trabajar con temperaturas de 20 grados bajo cero y precalentar determinados materiales para evitar que se quebraran al manipularlos.
Cuando tener una heladera cambia la vida
Más allá de los emprendimientos turísticos, Bustos destacó el impacto que puede tener la energía solar sobre las condiciones de vida de las personas que habitan lugares alejados de las redes convencionales.
Recordó una experiencia en un proyecto turístico de la zona del Parque Nacional El Rey, donde una mujer se emocionó porque, gracias a la nueva instalación eléctrica, podría conectar una heladera por primera vez.
El empresario utilizó ese recuerdo para explicar que servicios considerados habituales en las ciudades pueden representar un cambio profundo en comunidades y establecimientos aislados.
Para estos lugares, la energía solar no constituye únicamente una alternativa para reducir costos, sino una herramienta que permite desarrollar actividades que antes estaban limitadas por la falta de electricidad.
Bombeo de agua: la comparación que sorprendió al empresario
Otro de los casos presentados durante la entrevista fue una instalación solar destinada al bombeo de agua para una actividad agropecuaria.
Bustos explicó que realizó una comparación de costos a 25 años entre un sistema solar y la utilización de un grupo electrógeno alimentado con combustible.
En sus cálculos incluyó la inversión inicial, el mantenimiento, el reemplazo de componentes, la duración del pozo y los costos de operación.
También consideró las dificultades logísticas de un establecimiento donde conseguir combustible implica recorrer 92 kilómetros y trasladar tambores de 200 litros.
El resultado, según sus estimaciones, fue una diferencia considerable.
El sistema solar representaría un costo acumulado cercano a los 24.000 dólares durante 25 años, frente a aproximadamente 490.000 dólares para la alternativa basada en un generador de combustible.
Se trata de un cálculo elaborado por el propio empresario para un caso particular, utilizando precios actuales y proyectando costos sobre un período prolongado. No significa que esa diferencia pueda trasladarse automáticamente a cualquier establecimiento rural.
Cómo funciona una bomba de agua con paneles solares
Bustos explicó que los sistemas de bombeo pueden aprovechar la electricidad producida por los paneles para alimentar equipos convencionales mediante un inversor.
Este dispositivo transforma la energía generada en electricidad compatible con la bomba.
Además, un variador de frecuencia permite ajustar el funcionamiento según la radiación solar disponible.
Cuando hay menos sol, la bomba puede trabajar a menor velocidad. A medida que aumenta la radiación, también puede incrementarse el caudal hasta alcanzar la capacidad prevista para el equipo.
El dimensionamiento se realiza considerando las necesidades de agua, las características del pozo y las condiciones climáticas del lugar.
La tecnología puede utilizarse tanto para riego como para abastecimiento de agua destinada a animales.
La energía solar abre nuevas posibilidades productivas
Para Bustos, una de las principales ventajas de estos sistemas es que permiten desarrollar actividades en lugares donde extender la red eléctrica resulta difícil o demasiado costoso.
Además del ahorro en combustible, destacó la reducción de traslados para abastecimiento y mantenimiento, así como la posibilidad de automatizar determinadas tareas.
La empresa trabaja con diferentes proveedores de equipos y desarrolla soluciones que incluyen el cálculo técnico, la provisión de materiales y la instalación.
El crecimiento de estos proyectos muestra cómo las energías renovables pueden convertirse en una herramienta concreta para el turismo y la producción rural.
En la Puna, donde las distancias y el clima condicionan buena parte de las actividades económicas, disponer de electricidad puede marcar la diferencia entre una idea difícil de concretar y un emprendimiento en funcionamiento.



