Alumnos de 4° año del Colegio Secundario Rural N° 5160, junto a la docente Cecilia Hernández, desarrollaron «Refugio», una aplicación que brinda contención emocional, orientación y acceso a líneas de ayuda para jóvenes que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
La idea surgió dentro del aula. La docente Cecilia Hernández comenzó a conversar con sus alumnos sobre una problemática cada vez más frecuente: el bullying entre adolescentes.
A partir de esas charlas, los estudiantes de 4° año del Colegio Secundario Rural N° 5160 de Angastaco decidieron crear una herramienta que pudiera ayudar a otros jóvenes.
Para conocer mejor la realidad de sus pares, realizaron un trabajo de campo con alumnos de séptimo grado de primaria y de primero y segundo año del secundario.
Luego comenzaron el desarrollo de la aplicación. El proyecto recibió el acompañamiento de profesionales de la psicología y la psicopedagogía, quienes colaboraron de manera voluntaria.

Qué ofrece la aplicación
Refugio busca brindar contención emocional a adolescentes que atraviesan situaciones de bullying, depresión o soledad.
La aplicación permite registrar estados de ánimo, realizar ejercicios de respiración y acceder a información útil en momentos de crisis.
Además, incorpora un sistema de inteligencia artificial que ofrece orientación inicial. Sus creadores remarcan que la herramienta no reemplaza a un psicólogo ni a un profesional de la salud mental.
El objetivo es ofrecer una primera respuesta cuando el acceso a especialistas resulta difícil o inexistente.
Una solución pensada para zonas rurales
La iniciativa nació en Angastaco, una localidad donde el acceso a servicios especializados puede ser limitado.
«Queremos brindar asistencia primaria en situaciones de crisis», explicó Cecilia Hernández durante la entrevista.
La docente señaló que muchos adolescentes no cuentan con recursos económicos para acceder a atención psicológica privada. En otros casos, los profesionales directamente no están disponibles en la zona.
Por ese motivo, los estudiantes decidieron desarrollar una herramienta gratuita y accesible.
El desafío de llegar a más jóvenes
Actualmente, Refugio se encuentra en etapa de prueba.
Por cuestiones económicas, el equipo todavía no pudo registrar la aplicación en las tiendas oficiales para Android e iPhone. Por ahora, el acceso se realiza mediante un código QR.
Los estudiantes esperan conseguir apoyo para ampliar el alcance del proyecto y llegar a más adolescentes.
«Trabajamos desde la empatía. Queremos que ningún adolescente se sienta solo», sostuvo Hernández.
Un proyecto con impacto social
Más allá de la tecnología, el valor de Refugio radica en el compromiso de sus creadores.
Desde una escuela rural de los Valles Calchaquíes, un grupo de estudiantes decidió transformar una preocupación cotidiana en una herramienta concreta de ayuda
Su objetivo es simple: acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles y demostrar que siempre existe un espacio de escucha y contención.


