El empresario salteño y presidente de Bodegas de Salta analizó el impacto de la suba de combustibles, defendió el rumbo económico del Gobierno nacional, cuestionó la presión impositiva y advirtió sobre la crisis que atraviesa la industria vitivinícola.

 

El empresario salteño Alejandro Martorell, referente del sector de combustibles y presidente de Bodegas de Salta, participó del programa La Máquina de Vapor, donde abordó temas vinculados a la economía nacional, el precio de los combustibles, la producción vitivinícola, la minería y el cambio climático.

Durante la entrevista, Martorell sostuvo que el reciente aumento de los combustibles responde principalmente a factores internacionales vinculados al conflicto en Medio Oriente y al incremento del precio internacional del petróleo.

“El aumento se produce porque subió el barril de petróleo. Es una consecuencia directa de la guerra contra Irán”, afirmó.

En ese sentido, explicó que el impacto no solo afecta a los consumidores, sino también a las estaciones de servicio debido a la caída en las ventas que generan los incrementos de precios.

Respecto al valor de los combustibles en Argentina, consideró que la elevada carga tributaria es uno de los principales factores que explican los precios actuales.

“Tenemos aproximadamente un 68% de impuestos sobre los combustibles. Eso hace que el precio sea mucho más alto que en otros países”, señaló.

Martorell también cuestionó la posición dominante de YPF dentro del mercado nacional de combustibles y aseguró que la empresa estatal mantiene una participación que condiciona la competencia y la formación de precios.

VITIVINICULTURA EN CRISIS

Como presidente de Bodegas de Salta, Martorell describió un escenario complejo para el sector vitivinícola. Explicó que el consumo de vino viene registrando una caída sostenida desde hace décadas.

“En los años 70 el consumo era de 90 litros per cápita por año. Hoy estamos en apenas 15,7 litros”, indicó.

Según explicó, la disminución del consumo no es un fenómeno exclusivamente argentino sino que se replica en distintos mercados internacionales. Sin embargo, destacó que los vinos salteños mantienen una posición diferenciada gracias a su calidad y características de producción.

“Salta representa apenas el 1,8% de la producción nacional. Nuestros vinos son productos de nicho y de alta calidad”, remarcó.

El dirigente empresarial también manifestó su preocupación por el estado de la infraestructura vial, especialmente en zonas productivas de los Valles Calchaquíes, donde las lluvias afectan caminos y rutas fundamentales para el transporte de la producción.

“Las rutas vienen deterioradas desde hace muchos años. No es un problema de los últimos dos años”, sostuvo.

MINERÍA, VACA MUERTA Y EL FUTURO DE LA ECONOMÍA

Martorell se mostró optimista respecto al potencial económico de Argentina y destacó el crecimiento de sectores exportadores como la minería, el petróleo y el gas.

“La minería pasó de exportar 3.000 millones de dólares a más de 6.000 millones y podría llegar a 9.000 millones este año”, señaló.

Además, destacó el potencial de Vaca Muerta y consideró que el desarrollo energético permitirá generar un importante ingreso de divisas para el país.

“Nos vamos a convertir en un país fuertemente exportador. La minería, Vaca Muerta y el agro pueden generar un cambio muy importante para la economía argentina”, aseguró.

CAMBIO CLIMÁTICO Y TRANSICIÓN ENERGÉTICA

Otro de los temas abordados fue el cambio climático. Martorell planteó una visión crítica respecto a algunas de las interpretaciones más difundidas sobre el calentamiento global y sostuvo que existen ciclos climáticos naturales que históricamente han modificado las condiciones del planeta.

Asimismo, cuestionó algunos aspectos de la transición energética y defendió el uso del gas natural comprimido (GNC) como una alternativa más eficiente y económica para Argentina.

“Tenemos abundancia de gas y el GNC emite menos contaminantes. Deberíamos fomentar mucho más su utilización”, afirmó.

Finalmente, insistió en que el país necesita avanzar hacia una economía más competitiva, con menor presión impositiva y una mayor participación del sector privado en actividades productivas y de servicios.