Desde la Secretaría de Primera Infancia, Niñez y Familia destacaron la necesidad de sumar nuevas familias solidarias y padrinos para brindar contención a niños y adolescentes separados temporalmente de su entorno familiar. También alertaron sobre el aumento de casos vinculados a violencia intrafamiliar y consumos problemáticos
Las familias solidarias en Salta cumplen un rol fundamental en la protección de niños y adolescentes que, por distintas situaciones de vulnerabilidad, deben ser separados temporalmente de su núcleo familiar. Así lo destacó Graciela Marañón, directora de Sistemas Alternativos de la Secretaría de Primera Infancia, Niñez y Familia, durante una entrevista en el programa Mesa Chica.
La funcionaria explicó que el trabajo de la Dirección de Sistemas Alternativos se centra en garantizar el derecho de los menores a crecer en un entorno familiar, incluso cuando no pueden permanecer junto a sus padres. En primera instancia se busca que algún integrante de la familia ampliada pueda asumir el cuidado, pero cuando eso no es posible se recurre al programa de Familias Solidarias.
Estas familias reciben de manera transitoria a niños y adolescentes mientras se resuelve su situación legal. El objetivo es evitar la institucionalización y ofrecer un ambiente de contención, afecto y estabilidad durante un período que generalmente ronda los seis meses.
Marañón remarcó que las familias solidarias no adoptan a los menores que reciben. Su función es brindar cuidado temporal mientras los equipos técnicos trabajan en la revinculación familiar o en procesos de adopción cuando corresponda.
La campaña “Tejiendo Redes de Cuidado”, impulsada durante mayo, también promovió el programa de Padrinas y Madrinas, una iniciativa destinada a sumar adultos referentes que acompañen a niños, adolescentes y jóvenes en situaciones de vulnerabilidad. En estos casos, los menores no conviven con las familias participantes, pero reciben apoyo afectivo, social y en algunos casos económico.
Actualmente, la Dirección de Sistemas Alternativos acompaña a alrededor de 340 niños y adolescentes que permanecen bajo medidas de protección junto a familiares ampliados. Además, el año pasado se trabajó con cerca de 20 niños de primera infancia dentro del sistema de familias solidarias.
La directora advirtió que en los últimos años se registró un aumento de casos relacionados con violencia intrafamiliar, negligencia y consumos problemáticos dentro de los hogares. Según explicó, estas situaciones obligan a fortalecer el trabajo articulado entre el Estado, las organizaciones sociales y la comunidad.
Por ese motivo, convocó a más personas a sumarse como familias solidarias o padrinos. Los interesados pueden acercarse a la sede ubicada en Balcarce 648 para recibir asesoramiento y conocer los requisitos para participar.
“Necesitamos más manos y más familias dispuestas a acompañar estos procesos. Es una construcción colectiva que puede cambiar la vida de muchos chicos”, sostuvo Marañón.


