El vicepresidente de la UIA Salta cuestionó que la licitación ferroviaria no contemple inversiones obligatorias en dos ramales estratégicos para la provincia. Advirtió que la falta de infraestructura condiciona la competitividad industrial y las posibilidades de comerciar con Chile y Bolivia.
Para una fábrica salteña, producir es solamente una parte del problema. Después hay que sacar esa producción de una provincia ubicada a cientos de kilómetros de los grandes centros de consumo y de los puertos argentinos.
Por eso, para Julio Fazio, discutir el Belgrano Cargas es discutir competitividad.
El vicepresidente de la UIA Salta cuestionó en DATASA que la licitación no incorpore obligaciones de inversión sobre los ramales C14 y C15, dos corredores que considera estratégicos para el aparato productivo provincial.
“Por nuestra ubicación geográfica en Salta, es fundamental trabajar sobre la logística”, explicó.
Mirar hacia el Pacífico
Fazio destacó que Salta se encuentra geográficamente más cerca de puertos chilenos que de las principales terminales portuarias argentinas, aunque con la Cordillera como dificultad logística.
Allí aparece el C14.
Contar con una conexión ferroviaria eficiente hacia Chile permitiría, según su análisis, reducir costos y mejorar los tiempos para producciones destinadas especialmente a mercados asiáticos.
“Si uno tuviera que exportar a China, el solo hecho de subir a un barco en el Pacífico ahorra muchísimo tiempo”, sostuvo.
También señaló que existen proyectos productivos cuya logística depende fuertemente de que ese ramal pueda operar adecuadamente.
El dilema del C15
El C15 abre otra discusión: Bolivia.
Fazio sostuvo que el norte argentino cuenta con capacidad productiva que podría encontrar mercados del otro lado de la frontera si existiera una alternativa logística competitiva.
Y planteó una especie de huevo o gallina ferroviario.
Una mirada puede sostener que no tiene sentido invertir porque actualmente el intercambio comercial es reducido. La otra responde que el comercio es reducido precisamente porque la infraestructura necesaria nunca fue desarrollada.
Para Fazio, ahí aparece el papel estratégico del Estado.
“Es difícil que el privado genere una oferta logística para un negocio que no existe”, explicó.
Ni todo privado ni todo estatal
El industrial evitó ubicarse en alguno de los extremos.
Sostuvo que existen corredores con suficiente tránsito como para ser administrados mediante esquemas privados, mientras que otros nunca serán atractivos comercialmente aunque resulten esenciales para transportar producción.
Su ejemplo fue sencillo: las rutas utilizadas para trasladar producción del norte salteño pueden no tener suficiente circulación para resultar rentables a un privado.
¿Entonces se abandonan?
Para Fazio, no.
La discusión que propone es bastante menos religiosa de lo que suele ser la economía argentina: “un modelo pragmático, no ultraestatista ni ultraprivatista”.
Porque para producir bananas, cerámicos, granos o minerales puede alcanzar con empresarios.
Para moverlos, lamentablemente, todavía hacen falta caminos y vías.



