El empresario salteño sostuvo que una reforma laboral por sí sola no generará empleo si las familias destinan sus ingresos a cubrir servicios esenciales y pierden capacidad de compra. También describió la paradoja de salarios argentinos altos en dólares frente a un costo de vida todavía mayor.

¿Una reforma laboral genera trabajo?

Para Julio Fazio, la respuesta necesita bastante más que modificar una ley.

“El trabajo se va a crear cuando nuestra gente tenga capacidad de consumo”, sostuvo el vicepresidente de la UIA Salta durante una entrevista con DATASA.

Fazio describió una economía doméstica en la que una parte importante de los ingresos familiares queda absorbida por electricidad, gas, salud y educación antes de llegar al consumo de otros bienes.

“Una vez que terminan de pagar eso, no tienen posibilidad de consumir mucho más”, señaló.

Empresas en modo supervivencia

El dirigente industrial también se metió en una discusión incómoda: los salarios.

Reconoció la importancia de recuperar poder de compra, aunque advirtió que muchas empresas atraviesan dificultades y están concentradas en mantener sus operaciones y conservar puestos de trabajo.

“Muchos empresarios están más en modo supervivencia”, afirmó.

Fazio consideró que la cuestión salarial debe abordarse dentro de un marco económico general y mediante negociaciones colectivas, antes que como una decisión aislada de cada compañía.

La paradoja del salario en dólares

Su diagnóstico introdujo después una aparente contradicción.

Según Fazio, los salarios argentinos medidos en dólares no necesariamente resultan bajos frente a otros países de la región. El verdadero problema sería cuánto puede comprarse con esos dólares dentro de Argentina.

Para explicarlo utilizó su propia actividad.

Afirmó que un trabajador argentino de la industria cerámica cobra en dólares aproximadamente el doble que uno brasileño. Sin embargo, aseguró que trabajadores de Brasil vinculados a su empresa sostienen que allí pueden vivir mejor aun con un salario nominalmente menor.

“Tenemos un costo de vida muy alto en dólares”, resumió.

Y ahí aparece el nudo que atraviesa toda la entrevista: las fábricas necesitan consumidores, pero también necesitan poder competir.

Salarios, precios, dólar, impuestos y producción terminan dentro de la misma ecuación. Qué desgracia para quienes esperaban arreglar la economía moviendo una sola perilla.