La presidenta de la Fundación Volver a Casa, Isabel Soria, habló en Mesa Chica sobre trata, grooming, explotación infantil y nuevas formas de captación. Advirtió sobre el rol de las redes, los videojuegos y la falta de escucha adulta frente a niñas, niños y adolescentes.

La explotación infantil no puede ser naturalizada

En el marco del Día Mundial contra la Explotación Laboral Infantil, Isabel Soria, presidenta de la Fundación Volver a Casa, dialogó con Mesa Chica y dejó una advertencia directa: no se debe hablar de “trabajo infantil”, sino de niñas, niños y adolescentes en situación de explotación laboral.

Soria cuestionó la naturalización de ver chicos vendiendo medias, chocolates o productos en la calle. Para la referente, cada niño en esa situación debería estar en la escuela, descansando, jugando y creciendo en un entorno seguro.

“Hablar de trabajo infantil es legitimar. En los niños no es trabajo, es explotación”, sostuvo.

 

Trata, grooming y nuevas formas de captación

Durante la entrevista, Soria también alertó sobre las nuevas formas de captación que atraviesan a niñas, niños y adolescentes. Mencionó casos vinculados a videojuegos como Roblox y Free Fire, donde adultos pueden ofrecer beneficios dentro del juego a cambio de fotografías o información personal.

Según explicó, muchas veces los chicos no reconocen el peligro. Creen que se trata de un intercambio inocente, pero luego aparecen las amenazas, la manipulación y la coacción.

La presidenta de la Fundación Volver a Casa remarcó que los adultos deben actualizarse. Las redes, los juegos en línea y las plataformas digitales ya forman parte del territorio donde también operan quienes buscan captar, manipular o abusar.

 

La comunicación familiar como primera defensa

Soria insistió en la importancia de recuperar el diálogo dentro de las familias. Para ella, los chicos deben saber que pueden llamar a sus padres, madres o adultos de confianza ante cualquier situación de peligro, incluso si mintieron sobre dónde estaban.

“El miedo al reto no puede ser más fuerte que la necesidad de pedir ayuda”, advirtió.

También pidió dejar el teléfono durante las comidas y generar espacios reales de conversación. Escuchar, preguntar y acompañar sigue siendo una herramienta básica, aunque a esta humanidad tecnológica se le olvide lo obvio con una facilidad asombrosa.

 

La línea 102 y el rol de la comunidad

Ante situaciones de riesgo, Soria recordó que existe la línea 102, un canal gratuito de escucha, orientación y contención para niñas, niños y adolescentes.

También señaló que, frente a casos de chicos en situación de explotación o vulnerabilidad, debe intervenir la Secretaría de Niñez. La comunidad puede alertar y pedir asistencia cuando observa situaciones que vulneran derechos.

Para Soria, la responsabilidad no puede recaer solo en las familias. Hace falta una mirada social, institucional y comunitaria.

“Ningún niño se va de su casa porque quiere”

Sobre el final, Isabel Soria dejó una frase contundente: ningún niño, niña o adolescente se va de su casa porque quiere. Siempre hay algo o alguien que lo empuja a hacerlo.

La entrevista dejó una advertencia urgente. La trata, la explotación y el grooming no son problemas lejanos. Pueden aparecer en una esquina, en una plaza, en una pantalla o dentro de un juego.

La respuesta, entonces, no puede ser mirar para otro lado. Hay que escuchar más, denunciar más y dejar de llamar “costumbre” a lo que en realidad es vulneración de derechos.