Un joven fue identificado después de que se viralizaran imágenes en las que destruía un árbol del espacio público. En lugar de que el episodio terminara solamente en una sanción, el municipio acordó una reparación comunitaria: tendrá que reponer el ejemplar, plantar otros 30 árboles y pedir disculpas públicamente.

Un árbol menos terminó convirtiéndose, al menos sobre el papel, en 31 árboles nuevos para San Ramón de la Nueva Orán.

La historia comenzó cuando comenzaron a circular en redes sociales imágenes de un joven dañando hasta destruir un ejemplar del arbolado público ubicado en inmediaciones de calle Egües al 300. La escena provocó el rechazo de vecinos y llegó hasta la Municipalidad.

Una vez identificado, el responsable reconoció voluntariamente su participación y el municipio decidió avanzar mediante un Convenio de Reparación Comunitaria y Compromiso Ambiental, firmado por el secretario de Asuntos Legales, José Ortega Argibay.

La propuesta tiene una lógica bastante sencilla: si dañaste algo que pertenece a todos, repararlo también tiene que beneficiar a todos.

Un árbol por el que rompió y otros 30 para la ciudad

El acuerdo establece que el joven deberá comprar con su propio dinero un ejemplar adecuado para el arbolado urbano y plantarlo exactamente en el sector donde estaba el árbol destruido.

No podrá elegir cualquier especie y enterrarla para cumplir con el trámite. El tipo de árbol y sus características deberán ser determinados o aprobados por el área municipal correspondiente y la plantación tendrá supervisión técnica.

Pero allí recién empieza la reparación.

La Municipalidad aportará otros 30 ejemplares que deberán ser plantados personalmente por el responsable en plazas, barrios, veredas y otros espacios públicos que sean determinados por el municipio.

La cuenta final queda entonces en 31: uno para recuperar lo destruido y 30 como reparación hacia la comunidad.

También tendrá que pedir disculpas

El convenio incorpora además una medida menos material pero igualmente significativa: el joven deberá realizar una manifestación pública de disculpas y concientización.

La intención es que reconozca lo sucedido y contribuya a generar conciencia sobre el cuidado del arbolado y de los bienes públicos.

El intendente de Orán, Baltasar Lara Gros, respaldó el mecanismo y destacó que el responsable haya reconocido su conducta.

“Pidió disculpas, reparó su error y además va a plantar varios arbolitos más”, expresó.

El jefe comunal resumió el espíritu de la medida con otra definición: “Disculpa aceptada. Ojalá todos los que alguna vez dañaron algo que es de todos tengan la misma actitud”.

Castigar el daño o conseguir que sea reparado

El caso deja una discusión bastante más interesante que el video viral original.

Una multa puede sancionar una conducta. Una reparación comunitaria intenta además hacerse cargo de sus consecuencias. El árbol destruido no reaparece porque alguien pague una infracción, pero puede ser reemplazado y el daño convertirse en una oportunidad para ampliar el patrimonio ambiental de la ciudad.

Eso tampoco significa romantizar el vandalismo. El resultado ideal habría sido bastante menos cinematográfico: que nadie rompiera el árbol en primer lugar.

Pero una vez producido el daño, Orán eligió una respuesta con impacto concreto. El responsable deberá poner dinero, tiempo y trabajo para devolverle a la comunidad bastante más de aquello que destruyó.

Rompió uno. Ahora tendrá que ayudar a que crezcan 31.