La fundadora y directora de Fundación Red por la Infancia analizó en Mesa Chica los casos que conmocionan al país, cuestionó las respuestas tardías del sistema de protección y destacó la importancia de fortalecer los vínculos de confianza entre adultos y niños para prevenir situaciones de violencia.
La fundadora y directora de Fundación Red por la Infancia, Paula Watcher, analizó los recientes casos de violencia que conmocionaron al país y aseguró que se trata de una problemática que atraviesa a toda la sociedad y que requiere respuestas más rápidas por parte de las instituciones.
Durante la entrevista en «Mesa Chica», la especialista señaló que los episodios que involucran a niños y adolescentes no son situaciones aisladas. Por el contrario, sostuvo que los casos se repiten en distintas provincias y responden a fenómenos complejos que incluyen tanto redes de explotación como situaciones de violencia ejercidas por adultos cercanos a las víctimas.
Watcher remarcó que uno de los principales desafíos es comprender que el peligro no siempre proviene de desconocidos. Según explicó, en la mayoría de los casos los agresores pertenecen al círculo íntimo de confianza de los niños, lo que dificulta la detección y genera puntos ciegos tanto para las víctimas como para sus familias.
En ese sentido, destacó la importancia de construir vínculos sólidos entre adultos y menores. Consideró fundamental que los chicos sepan que pueden pedir ayuda sin temor a ser juzgados o castigados. “Nadie tiene derecho a hacerte daño y cualquier cosa que te pase, siempre vas a encontrar un adulto dispuesto a ayudarte”, resumió como uno de los mensajes centrales para la prevención.
La directora de la fundación también advirtió sobre el impacto de las violencias que ocurren en entornos digitales. Explicó que muchas veces los adultos minimizan lo que sucede a través de las redes sociales debido al desconocimiento del mundo virtual, cuando en realidad estas situaciones pueden generar una fuerte sensación de exposición, angustia y vulnerabilidad en niños y adolescentes.
Respecto a los mecanismos de búsqueda de menores desaparecidos, Watcher consideró que las alertas deben activarse bajo la hipótesis de mayor riesgo y cuestionó las demoras que suelen registrarse en algunos casos. Además, valoró sistemas como la Alerta Amber, utilizada en otros países, que permite convertir a toda la ciudadanía en agentes de búsqueda mediante notificaciones directas en los teléfonos celulares.
Por último, llamó a la sociedad a involucrarse más activamente frente a posibles situaciones de violencia infantil. Afirmó que, así como se avanzó en la conciencia social respecto a la violencia de género, también es necesario dejar de considerar el maltrato hacia niños como un asunto privado.
“La forma de educar y poner límites nunca puede ser la violencia”, sostuvo, al tiempo que pidió fortalecer las herramientas de prevención, detección temprana y protección para garantizar entornos seguros para la infancia.


