El Gobierno Nacional ha olvidado a Salta. El Gobierno Nacional hace fiestas por un dinero que sobra y que solo está en los papeles. En Salta el costo de ese dinero es la salud de las personas con menos recursos.
El Estado Nacional ve al federalismo como una molestia de cuentas.
Los salteños, por su parte, ven al federalismo como la diferencia entre tener una medicina o quedar sin nada. Esta situación muestra la brecha entre la Capital y las provincias.
La realidad es que la salud de la provincia está en crisis porque la Nación dejó atrás los recursos. La desaparición del Plan Remediar causó un golpe. El gobierno ya no recorta solo; ahora deja un vacío. Una decisión política hizo desaparecer el botiquín que daba los suministros en el centro de salud del barrio y cortó el 100 % de los envíos.
La asfixia financiera agrava el problema del botiquín. El panorama muestra problemas: Salta dejó de recibir unos 436 millones de dólares en las transferencias del gobierno entre 2024 y 2026. El corte más profundo está en los fondos discrecionales —los fondos que sostienen los programas de asistencia directa—, los fondos que cayeron en 288 millones de dólares. En lenguaje de la calle: a cada salteño le quitaron 292 dólares de inversión en su bienestar, para que las planillas de la Capital Federal se vean ordenadas.
La desidia también tiene cara de jubilado. El pago que el PAMI hace hoy a un médico por consulta es un insulto a la dignidad profesional y un peligro para los adultos mayores. Con menos de mil pesos por atención, el sistema empuja al médico al abandono. Pero el maltrato también es verbal. Cuando el ministro Mario Lugones dice que los mayores de ochenta son una “carga”, el ministro Mario Lugones firma el acta de muerte de la empatía del Estado. En Salta, las farmacias ya no pueden más. Las farmacias están a un paso de suspender el servicio porque las farmacias no pueden financiar solas el sistema que la Nación ha quebrado. La política de abandono llega al asfalto.
Por otra parte, el estado de las rutas nacionales en Salta muestra la falta de acción de los legisladores nacionales olmedistas, que tienen los mejores contactos con los que tienen la lapicera. Alfredo Olmedo y Emilia Orozco se distraen con el show de críticas, pero los legisladores de su espacio no realizan ninguna gestión a favor. Literal: ni una.
Las rutas causan accidentes por una falta de un mantenimiento que la Nación decidió ahorrarse. Los legisladores libertarios deberían pelear por cada peso para la seguridad vial de la gente que representan, pero guardan un silencio que cuesta vidas en cada bache. Incluso en el escenario de sálvese quien pueda, el Gobierno de Salta confirmó que mantendrá la asistencia con los medicamentos. Por su parte,  el Gobierno Nacional que parece haber olvidado que el país continúa más allá de la General Paz. En el Norte, la libertad de la que hablan se siente como el desamparo.