El fotógrafo argentino Santiago Arias comenzó a sacar fotos cuando tenía apenas 12 años. Una década después recorrió parques y reservas de Argentina, Costa Rica, Estados Unidos y África. Desde la selva misionera habló con La Tiene Clara sobre fotografía, conservación y una obsesión que nació mucho antes de tener una cámara: los animales.

Con apenas 22 años, Santiago Arias ya lleva una década mirando la naturaleza detrás de una cámara. Fotografió pumas, tapires, lobos, bisontes, aves y otras especies en distintos puntos de Argentina y del mundo, pero detrás de esas imágenes hay algo bastante menos instantáneo que apretar un botón: viajes, búsqueda y, sobre todo, paciencia.

Entrevistado en La Tiene Clara, Arias contó desde Misiones cómo nació una pasión que, curiosamente, no comenzó por la fotografía.

“Mi pasión empieza primero por los animales, no tanto por la fotografía”, explicó. Desde chico recibía enciclopedias y libros sobre animales y huellas. La cámara llegaría después, casi accidentalmente, a través de un iPod.

De sacar fotos a los 12 a recorrer el mundo

Arias comenzó a fotografiar cuando tenía alrededor de 12 años. Primero fueron flores, animales y todo aquello relacionado con la naturaleza. Después llegaron una cámara, mejores equipos y los viajes.

“Fue algo bastante natural. No fue esforzado para nada”, recordó sobre un proceso que lleva aproximadamente diez años.

Desde hace cinco o seis años, además, viaja intensamente para buscar especies y producir imágenes.

Uno de sus últimos destinos fue Misiones. Durante la entrevista se encontraba en una reserva privada cercana a la Ruta Provincial 101 y relató algunas de las jornadas dedicadas a encontrar determinadas aves.

Y ahí aparece una de las grandes diferencias entre la fotografía de naturaleza y casi cualquier otra disciplina: el modelo no tiene ninguna obligación de aparecer.

Días buscando una sola fotografía

Arias relató que algunas especies pueden demandarle días enteros de búsqueda.

En Misiones, por ejemplo, consiguió rápidamente fotografiar al bailarín blanco, pero tuvo una suerte completamente diferente con el bailarín naranja.

“Apareció un segundo y se fue”, contó.

Algo parecido le sucede con el tapir en Argentina. Lo buscó durante días tanto en el Parque Nacional El Rey, en Salta, como en El Impenetrable, pero todavía no consiguió la fotografía que pretende.

Puede ocurrir, incluso, que un turista ingrese a un parque y encuentre en media hora al animal que un fotógrafo lleva jornadas intentando registrar.

“Es mucho prueba y error y confianza también en lo que sé y en lo que me puede llegar a dar la naturaleza”, explicó.

Las Yungas, entre sus lugares preferidos

Pese a haber fotografiado fauna en diferentes lugares del planeta, Arias destacó especialmente dos regiones argentinas: los Esteros del Iberá y las Yungas de Salta y Jujuy.

Sobre estas últimas remarcó la existencia de especies muy particulares y poco conocidas.

“Hay especies que están solamente en Salta, Jujuy y un poquito de Bolivia y no están en otro lugar del mundo”, señaló.

Para Arias, además, la fotografía cumple una función que trasciende la belleza de una imagen.

Muchas personas que viven en ciudades no tienen la posibilidad de viajar o acceder directamente a estos ambientes naturales. Su trabajo puede funcionar entonces como una ventana hacia ese mundo.

“Poder acercárselos a su casa y mostrarles, que se asombren y que les dé curiosidad, para mí eso es lo más importante de todo”, sostuvo.

Un elefante detrás de la camioneta

El recorrido también le dejó experiencias algo menos contemplativas.

Durante un viaje por África, un elefante comenzó a perseguir la camioneta en la que se trasladaba durante un safari.

Mientras Arias estaba aterrorizado, el conductor parecía bastante menos impresionado: para él, contó entre risas, era prácticamente una situación cotidiana.

También fotografió lobos y bisontes en Yellowstone, Estados Unidos, y registró un puma en Chaco que, lejos de protagonizar una escena dramática, terminó perdiendo interés por el fotógrafo y continuó descansando.

National Geographic, uno de sus próximos objetivos

Arias no esconde uno de sus grandes proyectos profesionales: llegar a National Geographic.

Explicó que sigue las convocatorias que realiza la organización y pretende presentar alguno de sus proyectos cuando aparezca una oportunidad compatible con el trabajo que viene desarrollando.

Mientras tanto, continúa viajando y construyendo un archivo que tiene algo que ninguna tecnología puede fabricar retroactivamente: haber estado realmente ahí.