El presidente de la Cámara de la Construcción de Salta, Juan Carlos Segura, alertó sobre la fuerte caída de la actividad, la falta de obra pública y las dificultades para generar empleo en el sector.

La actividad de la construcción en Salta atraviesa un momento crítico marcado por la paralización de la obra pública y un escenario económico que limita tanto la inversión privada como el acceso al crédito.
El presidente de la Cámara de la Construcción de Salta, Juan Carlos Segura, aseguró que la situación del sector “sigue igual que a fines de 2023” y no prevé mejoras en el corto plazo. En ese contexto, explicó que las empresas continúan trabajando con un volumen reducido de obras impulsadas principalmente por el gobierno provincial y los municipios.
En cuanto al ámbito privado, Segura diferenció tres segmentos: desarrollos inmobiliarios, minería y construcción de viviendas particulares. Señaló que, si bien algunos desarrollos continúan, no logran absorber la mano de obra que quedó fuera del sistema tras la caída de la obra pública. A esto se suma que la actividad vinculada a viviendas particulares es la más afectada, debido a la falta de financiamiento y la pérdida del poder adquisitivo.
El dirigente también hizo foco en el estado de la infraestructura vial, al que calificó como “muy deteriorado”, y cuestionó la falta de inversiones estructurales. Sostuvo que los trabajos actuales son insuficientes y que se necesitan obras de fondo para garantizar rutas seguras y duraderas.
Además, remarcó que la paralización de la obra pública impacta directamente en el desarrollo y en la generación de empleo, y rechazó la idea de asociarla automáticamente a hechos de corrupción, al considerar que perjudica a empresas locales que sostienen la actividad.
Finalmente, indicó que el sector mantiene diálogo con el gobierno provincial y municipal, con quienes articulan acciones para sostener la actividad, aunque reconoció la ausencia de vínculo con el gobierno nacional.