Flávio Bolsonaro terminó primero en la elección presidencial de Brasil con el 47,03% de los votos y dejó segundo al actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que alcanzó el 45,16%. Ninguno consiguió la mayoría necesaria y el gigante sudamericano volverá a las urnas el 25 de octubre.

Brasil votó y decidió que una elección no era suficiente. Flávio Bolsonaro y Lula deberán enfrentarse nuevamente dentro de tres semanas, después de un primer turno mucho más incómodo para el oficialismo de lo que anticipaban buena parte de las encuestas.

Con el 99,99% de las urnas escrutadas, Bolsonaro obtuvo 56.104.268 votos, equivalentes al 47,03% de los sufragios válidos. Lula reunió 53.876.617 votos, un 45,16%. La diferencia entre ambos quedó en poco más de 2,2 millones de votos. �

TSE

Bolsonaro dio el golpe

La principal noticia de la noche no fue solamente que habrá segunda vuelta. Fue quién llegó primero.

Las encuestas previas ubicaban a Lula con una ventaja cercana a los tres puntos, pero las urnas dieron vuelta ese escenario: Bolsonaro terminó casi dos puntos por encima del presidente. Reuters calificó su desempeño como superior a lo esperado y señaló que el resultado cambia el punto de partida político para el balotaje. �

Reuters

Flávio Bolsonaro, senador por Río de Janeiro e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, disputó por primera vez la Presidencia. A sus 45 años llegará al balotaje acompañado por Alfredo Gaspar como candidato a vicepresidente. Lula, de 80 años, buscará un cuarto mandato presidencial no consecutivo junto a Geraldo Alckmin.

Y el Congreso también habló

Acá aparece otro dato bastante menos decorativo que una foto festejando frente a militantes: la derecha salió fortalecida de las elecciones legislativas.

El Partido Liberal de Bolsonaro avanzó hasta convertirse en la principal fuerza tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados. Según las proyecciones informadas por Reuters, el PL pasaría de 15 a 28 senadores y de 98 a aproximadamente 121 diputados. Sumados sus aliados de derecha y centroderecha, el nuevo Congreso podría convertirse en un problema considerable para Lula incluso si consigue remontar la presidencial.

Es decir: Brasil todavía no eligió presidente, pero ya empezó a definir con qué Congreso tendrá que gobernar quien gane.

La economía reaccionó antes que los políticos

Los mercados tampoco esperaron al segundo turno para dar su opinión. Este lunes, el índice Bovespa llegó a subir más de 8%, mientras que el real brasileño se fortaleció más de 4% frente al dólar tras conocerse el resultado. Los inversores interpretaron el desempeño de Bolsonaro y el crecimiento de la derecha en el Congreso como una señal favorable para una agenda económica más orientada al mercado.

La reacción no determina quién ganará, obviamente. Los mercados todavía no tienen derecho a voto, aunque a veces se comporten como si tuvieran tres.

Ahora empieza otra elección

La segunda vuelta será el domingo 25 de octubre. Y la diferencia de menos de dos puntos deja una pelea abierta.

Bolsonaro llega con el impulso psicológico de haber ganado un primer turno que las encuestas no le adjudicaban. Lula, en cambio, deberá salir a buscar los votos que le faltaron y recuperar terreno entre los sectores de centro. De hecho, Reuters informó este lunes que el mandatario evalúa darle un papel económico central a su vicepresidente, Geraldo Alckmin, como parte de una estrategia para transmitir mayor previsibilidad fiscal y seducir a ese electorado.

Brasil representa cerca de la mitad de la población y de la economía de Sudamérica. Por eso lo que suceda el 25 de octubre difícilmente quede encerrado dentro de sus fronteras: la elección entre Lula y Bolsonaro también puede modificar el equilibrio político de América Latina.