El especialista ambiental Víctor Fratto explicó en DATASA que la principal hipótesis detrás de las recientes muertes de ballenas en el Golfo Nuevo es la intoxicación por biotoxinas. Advirtió que todavía faltan los resultados de laboratorio y cuestionó las teorías sin respaldo científico que circulan en redes sociales.
La aparición de varias ballenas muertas en las costas de Chubut encendió las alarmas ambientales y multiplicó las especulaciones sobre sus posibles causas. Sin embargo, los investigadores que trabajan directamente con los animales sostienen que la principal hipótesis es la presencia de biotoxinas asociadas con la marea roja, un fenómeno natural que ya provocó episodios similares en la región.
Así lo explicó Víctor Fratto, licenciado en Gestión Ambiental, divulgador científico e integrante del Programa de Monitoreo Sanitario de la Ballena Franca Austral, durante una entrevista con DATASA.
El especialista participa personalmente de las necropsias que se realizan sobre los ejemplares encontrados muertos en el Golfo Nuevo, en las inmediaciones de Península Valdés.
Según explicó, los investigadores encontraron características compatibles con episodios anteriores de intoxicación por biotoxinas, aunque todavía no cuentan con los resultados definitivos.
La marea roja, principal hipótesis de los investigadores
Fratto señaló que la situación presenta similitudes con episodios registrados en 2022 y 2024, cuando la presencia de biotoxinas en el ambiente marino estuvo vinculada con la muerte de ballenas.
“Nuestra hipótesis es marea roja”, sostuvo el investigador, quien aclaró que todavía se trata de una explicación preliminar.
Los equipos científicos ya enviaron muestras de tejidos y contenido estomacal para determinar si los animales estuvieron expuestos a las toxinas asociadas con este fenómeno.
Los resultados de laboratorio podrían conocerse en aproximadamente dos semanas, según indicó el especialista durante la entrevista.
Fratto explicó que la intoxicación puede producirse cuando los animales incorporan biotoxinas a través de su alimentación, de manera similar a lo que puede ocurrir con una persona que consume mariscos provenientes de una zona afectada por marea roja.
El investigador también aclaró que todavía no existe una cifra definitiva de ballenas fallecidas en este episodio, debido a que los registros continúan incorporándose al sistema de monitoreo.
¿Tienen relación las muertes con los proyectos de Vaca Muerta?
Una de las principales preocupaciones que surgieron a partir de las muertes fue su posible vinculación con la actividad petrolera y los proyectos de infraestructura destinados a exportar hidrocarburos desde Vaca Muerta.
Fratto explicó que existe una confusión geográfica entre las zonas involucradas.
Las ballenas fueron encontradas en el Golfo Nuevo, en la provincia de Chubut, mientras que los proyectos de oleoductos vinculados con Vaca Muerta tienen como destino el Golfo San Matías, en Río Negro.
Entre ambas zonas se encuentra también el Golfo San José, por lo que no se trata del mismo sector costero.
El especialista remarcó que las investigaciones actuales sobre las ballenas del Golfo Nuevo no permiten establecer una relación causal con esas obras petroleras.
Cambio climático: una posible influencia indirecta
Aunque la marea roja es un fenómeno natural, Fratto señaló que los cambios en la temperatura del agua podrían influir en las condiciones que favorecen la proliferación de organismos productores de biotoxinas.
En ese sentido, distinguió entre la ausencia de evidencias de una intervención humana directa en las muertes y la posibilidad de que el cambio climático tenga una influencia indirecta sobre estos procesos.
Sin embargo, aclaró que esa relación tampoco constituye una conclusión específica sobre los ejemplares encontrados recientemente.
La ciencia necesita pruebas, no teorías virales
Fratto cuestionó la circulación de explicaciones que atribuyen las muertes a exploraciones sísmicas, maniobras militares estadounidenses y otras actividades sin presentar evidencias que las vinculen con los animales encontrados.
El investigador explicó que los tiempos científicos no siempre coinciden con la demanda de respuestas inmediatas que generan las redes sociales.
Para determinar las causas de muerte, el equipo realiza necropsias, toma muestras de tejidos y analiza contenido estomacal, además de desarrollar estudios histopatológicos y toxicológicos.
El trabajo forma parte del Programa de Monitoreo Sanitario de la Ballena Franca Austral, dirigido por la doctora Marcela Uhart, que lleva 23 años investigando la salud de estos animales.
Fratto destacó que muchas de las personas que integran el programa trabajan de manera voluntaria y que los recursos disponibles son limitados, aunque cuentan con colaboración del Gobierno provincial.
También explicó que las necropsias demandan un considerable esfuerzo físico, ya que algunos ejemplares pueden pesar alrededor de 30 toneladas.
El especialista sostuvo que las muestras obtenidas no solo permiten investigar las causas de muerte, sino también reunir información valiosa para mejorar el conocimiento y la conservación de las ballenas.
Por ahora, la hipótesis principal continúa siendo la intoxicación por biotoxinas asociadas con la marea roja. La confirmación dependerá de los análisis de laboratorio que todavía se encuentran pendientes.



