La oposición busca reunir el quórum necesario para avanzar contra el decreto 70/2023, mientras el oficialismo negocia contrarreloj con sus aliados. En la Casa Rosada aseguran tener un 80% de posibilidades de frenar la sesión, aunque reconocen que todavía hay votos en duda.
El Gobierno de Javier Milei enfrenta este jueves 15 de octubre una jornada decisiva en la Cámara de Diputados. La oposición intenta reunir el quórum necesario para sesionar y avanzar con el rechazo del DNU 70/2023, mientras el oficialismo apuesta a sus acuerdos parlamentarios para impedir que la iniciativa llegue al recinto.
Las negociaciones comenzaron hace dos semanas y todavía no ofrecen garantías. Aunque en el entorno libertario calculan que existe un 80% de posibilidades de que la oposición fracase en su convocatoria, admiten que el resultado depende de legisladores y gobernadores aliados cuyos respaldos aún no están completamente asegurados.
El oficialismo depende de sus aliados
La estrategia del Gobierno pasa por evitar que la oposición consiga el número necesario para abrir la sesión. Para eso, necesita mantener alineados a los bloques y dirigentes provinciales con los que viene negociando.
La incertidumbre es tal que la Casa Rosada dejó en suspenso buena parte de su agenda política. Entre los encuentros pendientes aparece la reunión quincenal con referentes del PRO, de la que participan Diego Santilli, Cristian Ritondo y Fernando de Andreis.
El encuentro, que ya había sido postergado la semana pasada, podría realizarse únicamente si el oficialismo consigue despejar el escenario parlamentario.
Hasta la noche del miércoles, la única reunión confirmada era la de Santilli con el gobernador Marcelo Orrego. El resto de las actividades podría trasladarse al viernes o directamente a la próxima semana.
Milei sigue las negociaciones desde Estados Unidos
El presidente Javier Milei se encuentra de viaje en Estados Unidos, pero sigue de cerca las conversaciones para evitar un revés legislativo.
Karina Milei, que inicialmente no tenía previsto acompañarlo, finalmente se sumó al viaje por pedido del mandatario.
Con ambos fuera del país, las negociaciones políticas y la estrategia parlamentaria quedaron principalmente en manos de Santilli y de los Menem, encargados de mantener informada a la conducción del Gobierno.
Mientras tanto, los diputados libertarios trasladaron parte de la disputa a las redes sociales. Legisladores del bloque que conduce Gabriel Bornoroni difundieron videos advirtiendo sobre las consecuencias que, según su interpretación, tendría la derogación del decreto.
El propio Presidente compartió un mensaje de Felipe Núñez, asesor del ministro de Economía, Luis Caputo, en defensa del DNU.
La oposición presiona para abrir el recinto
Del otro lado, Unión por la Patria, la Coalición Cívica y otros sectores opositores impulsan la sesión para avanzar contra el decreto que constituye uno de los principales instrumentos de las reformas promovidas por Milei.
Entre las disposiciones cuestionadas aparece la derogación de la Ley de Tierras.
La convocatoria también llegó a las redes sociales mediante una campaña impulsada por Ciudad Futura, integrante de Unión por la Patria, que invita a los ciudadanos a reclamarles a los diputados que den quórum.
La iniciativa utiliza una estética festiva, con globos y un payaso de traje, e incorpora consignas vinculadas con el endeudamiento de las familias y la emergencia en discapacidad.
El DNU no es la única preocupación del Gobierno
La disputa parlamentaria llega en un momento especialmente delicado para la agenda legislativa del oficialismo.
El Gobierno pretende avanzar con la reforma política hacia finales de octubre y con el Presupuesto hacia finales de noviembre. Para ambos proyectos necesita negociar con buena parte de los mismos sectores que ahora resultan determinantes para impedir la sesión opositora.
La relación con el PRO tampoco aparece completamente resuelta, lo que agrega incertidumbre a las conversaciones.
Por ahora, la Casa Rosada apuesta a que la oposición no consiga sentar a los diputados necesarios. Sin embargo, el optimismo que transmite públicamente contrasta con una agenda prácticamente paralizada a la espera de conocer si finalmente habrá sesión.



