Florencia lleva dos años trabajando en un libro que reúne experiencias, observaciones e investigaciones sobre comunicación y relaciones humanas. La obra está entrando en su etapa final y nació también de una búsqueda profundamente personal.

Dos años detrás de una pregunta

¿Cómo nos vinculamos?

La pregunta parece sencilla hasta que alguien intenta responderla.

Desde hace aproximadamente dos años, Florencia trabaja alrededor de ese interrogante para construir El lenguaje del vínculo, el libro que actualmente transita su etapa final de escritura.

La obra reúne observaciones surgidas de distintas áreas que atravesaron su vida profesional y personal, desde los sistemas y la tecnología hasta la psicología social y su experiencia con herramientas simbólicas como la astrología.

Pero todas terminan desembocando en un mismo lugar: el lenguaje.

Encontrar el lenguaje que conecta

Durante Conversaciones no secretas, Florencia explicó que su propuesta no pretende ofrecer una única respuesta.

El libro está construido alrededor de preguntas destinadas a revisar desde qué lugar una persona observa y se relaciona con los demás.

Parejas, familias, amistades o relaciones laborales cambian de forma, pero conservan un problema común: dos personas pueden estar hablando y, aun así, no estar comunicándose.

Su búsqueda consiste en reconocer cuáles son las formas de comunicación que permiten generar conexión dentro de cada vínculo.

Un libro nacido de una experiencia personal

La investigación tampoco nació exclusivamente de una inquietud teórica.

Florencia contó que ese proceso le permitió revisar su propia relación de pareja y construir nuevas maneras de comunicarse.

También tuvo que enfrentarse con una dificultad que arrastraba desde hacía años: ordenar sus pensamientos y conseguir expresarlos de una forma que pudiera ser comprendida por los demás.

Su formación tecnológica hacía que el universo de las instrucciones y los códigos le resultara particularmente cómodo. El desafío estaba fuera de la computadora.

Había que traducir ideas en palabras, pero también incorporar sentimientos y emociones.

Cambiar una conversación

Durante el programa, la inteligencia artificial que acompañó a Florencia condensó el espíritu del proyecto en un ejercicio de elevator pitch: revisar las conversaciones que mantenemos con nosotros mismos y con los demás, detectar aquello que damos por supuesto y aprender a poner necesidades y expectativas en palabras.

Porque una conversación puede parecer apenas una sucesión de frases.

Pero también puede cambiar un vínculo.

Y cambiar un vínculo, sostiene la propuesta detrás del libro, puede modificar nuestra manera de vivir.