El excoordinador ferroviario cuestionó la separación entre infraestructura, operación y material rodante. Sostuvo que los mayores costos y la falta de subsidios podrían dificultar la continuidad y expansión de servicios regionales como el tren Salta–General Güemes.

El futuro de los trenes de pasajeros en el norte argentino podría verse condicionado por el esquema de reorganización ferroviaria impulsado por el Gobierno nacional, según Lazarte, excoordinador de la Unidad de Proyectos Ferroviarios de Salta.

Durante una entrevista en La Máquina de Vapor, por DATASA, el especialista cuestionó el modelo que contempla la participación de diferentes empresas en la administración de las vías, la operación de los servicios y el mantenimiento del material rodante.

Lazarte sostuvo que esa división puede incrementar los costos del sistema y generar dificultades para sostener servicios regionales que transportan una cantidad limitada de pasajeros.

Un sistema con diferentes operadores

El exfuncionario explicó que el modelo de reorganización ferroviaria contempla una separación de funciones que anteriormente podían concentrarse en una misma estructura operativa.

Según describió, una empresa podría administrar la infraestructura ferroviaria, otra prestar el servicio de transporte y una tercera intervenir en el mantenimiento del material rodante.

Lazarte cuestionó que este esquema pueda resultar más eficiente que una operación integrada.

Señaló que la intervención de diferentes prestadores obliga a coordinar actividades y afrontar costos adicionales por el uso de instalaciones y servicios.

Para el especialista, esas condiciones pueden trasladarse a los costos operativos y afectar especialmente a los servicios que no cuentan con grandes volúmenes de pasajeros.

El ejemplo del tren Salta–General Güemes

Durante la entrevista, Lazarte utilizó el servicio ferroviario entre Salta y General Güemes para explicar las dificultades económicas que podrían presentarse.

Planteó que, si un operador debe pagar por utilizar las vías y afrontar los costos de mantenimiento y funcionamiento del tren, el valor del boleto podría resultar insuficiente para cubrir todos los gastos.

El excoordinador señaló que los servicios regionales tienen características diferentes de los trenes metropolitanos de Buenos Aires.

Mientras estos últimos transportan grandes cantidades de pasajeros, los recorridos del interior cuentan con una demanda considerablemente menor.

Según su análisis, esa diferencia vuelve más difícil sostener económicamente un servicio regional sin algún mecanismo de apoyo financiero.

El debate sobre los subsidios

Lazarte defendió la necesidad de contar con asistencia económica para garantizar la continuidad del transporte ferroviario de pasajeros.

Sostuvo que los subsidios forman parte de los sistemas de transporte público en numerosos países y consideró que su eliminación puede comprometer servicios que cumplen una función social.

También planteó la posibilidad de desarrollar mecanismos de financiamiento en los que el transporte de cargas contribuya al sostenimiento de los trenes de pasajeros.

Para el exfuncionario, la rentabilidad económica no debería ser el único criterio para decidir qué servicios ferroviarios pueden funcionar.

El transporte de pasajeros, explicó, también cumple un papel importante en la conectividad de las ciudades y en las posibilidades de movilidad de la población.

El riesgo de concentrar las inversiones

Lazarte vinculó las dificultades de financiamiento con las prioridades establecidas para las obras ferroviarias nacionales.

Durante la entrevista mencionó que una parte importante de los recursos previstos podría destinarse a la circunvalación ferroviaria de Rosario.

Según afirmó, se hablaba de que esa intervención absorbería alrededor del 75% de un fondo destinado a financiar proyectos ferroviarios.

El excoordinador expresó su preocupación por los recursos que quedarían disponibles para las necesidades de infraestructura del norte argentino.

En ese contexto, consideró que la reorganización ferroviaria debe contemplar las particularidades de cada región y evitar que las inversiones se concentren exclusivamente en los corredores de mayor rentabilidad.

El tren como servicio público

Para Lazarte, el debate sobre el futuro ferroviario no debería limitarse al transporte de cargas ni a la rentabilidad de las empresas.

El especialista sostuvo que el sistema también debe ofrecer alternativas de movilidad para las personas, especialmente en regiones donde las conexiones entre ciudades dependen principalmente del transporte por carretera.

Consideró que la recuperación y expansión de los servicios de pasajeros requiere una planificación que contemple infraestructura, costos operativos y mecanismos de financiamiento.

Su planteo apunta a que la reorganización ferroviaria nacional no termine dificultando la continuidad de los trenes regionales ni cierre las posibilidades de desarrollar nuevos servicios en el interior del país.

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