El diputado provincial Nicolás Arce planteó reactivar pozos de baja producción en el departamento General San Martín mediante la participación de empresas locales. Advirtió que YPF concentra sus inversiones en Vaca Muerta y reclamó alternativas para recuperar el empleo petrolero en Tartagal, Mosconi y Aguaray.
El norte salteño conserva infraestructura, trabajadores especializados y una historia vinculada a la industria petrolera. Sin embargo, buena parte de ese potencial permanece sin aprovecharse, según advirtió el diputado provincial Nicolás Arce durante una entrevista en Margaritas a los Chanchos, por DATASA.
El legislador de La Libertad Avanza aseguró que en el departamento General San Martín existen alrededor de 500 pozos petroleros de baja producción, algunos en condiciones de ser abandonados y otros con posibilidades de explotación mediante inversiones y nuevas estrategias empresariales.
Su propuesta apunta a recuperar esa actividad sin esperar a que las grandes compañías decidan volver al norte.
YPF mira a Vaca Muerta y el norte espera
Arce relató que mantuvo conversaciones con representantes de YPF en Buenos Aires y que encontró una prioridad claramente definida: el desarrollo de Vaca Muerta.
Según su testimonio, la posibilidad de avanzar sobre otros recursos hidrocarburíferos del norte quedaría relegada por varios años.
Para el diputado, esa perspectiva resulta especialmente preocupante en una región que durante décadas tuvo al petróleo como uno de sus principales motores económicos.
También destacó que trabajadores de Tartagal, General Mosconi y Aguaray participan actualmente de la actividad petrolera en el sur del país, lo que, a su entender, demuestra que la región conserva conocimientos técnicos y personal capacitado.
La propuesta: empresas locales y pozos de baja producción
El legislador planteó la creación de una cámara de hidrocarburos en el departamento y la conformación de uniones transitorias de empresas para intervenir en los pozos de menor rendimiento.
La iniciativa contempla que empresas interesadas puedan evaluar la recuperación de instalaciones, la explotación de pequeños caudales y las tareas de abandono cuando correspondan.
Arce mencionó experiencias de otras provincias como referencia y sostuvo que incluso operaciones de escala reducida podrían generar movimiento económico.
Según sus estimaciones, las tareas vinculadas al abandono de un pozo pueden involucrar alrededor de 40 puestos de trabajo directos e indirectos, considerando servicios, transporte, materiales y contratistas.
Esa cifra fue presentada como una referencia para determinadas operaciones, no como una proyección de empleo para los 500 pozos.
El empleo petrolero como oportunidad regional
La recuperación de la actividad tendría consecuencias que van más allá de la extracción de hidrocarburos.
Arce señaló que las operaciones requieren proveedores, caminos, transporte y servicios especializados, actividades que podrían beneficiar a empresas y trabajadores de la región.
También destacó las remuneraciones del sector petrolero y sostuvo que recuperar oportunidades laborales de esa industria permitiría mejorar los ingresos de numerosas familias.
Sin embargo, la propuesta todavía necesita estudios de viabilidad económica, condiciones técnicas y definiciones sobre la titularidad y eventual cesión de los pozos.
El planteo del diputado abre una discusión de fondo: si el norte salteño debe esperar las decisiones de las grandes petroleras o comenzar a construir alternativas para aprovechar su propia infraestructura hidrocarburífera.



