Más de 500 familias esperaban una de las 93 viviendas sorteadas en Rosario de Lerma. Entre las afortunadas e. stuvieron la concejal Aurelia Córdoba y Fátima Chocobar, de la Secretaría de Gobierno. No hay ninguna irregularidad acreditada. Simplemente la fortuna también conoce gente en la Municipalidad.
Hay días en los que uno debería comprar un Telekino.
Este jueves parece haber sido uno de esos para Aurelia Córdoba y Fátima Chocobar. La primera es concejal de Rosario de Lerma. La segunda está vinculada a la Secretaría de Gobierno municipal. Y ambas tuvieron una noticia para festejar: resultaron adjudicatarias de viviendas en el sorteo realizado este 1 de octubre.
Así que, antes de cualquier otra cosa, corresponde felicitarlas.
En serio.
Conseguir una casa propia en Argentina merece brindis, abrazo familiar y probablemente sentarse un rato a mirar una pared pensando: “Esta pared es mía”. Un lujo emocional que el mercado inmobiliario convirtió casi en ciencia ficción.
El pequeño detalle es que en Rosario de Lerma había más de 500 familias detrás del mismo sueño y solamente 93 viviendas disponibles.
Y ahí la suerte empezó a llamar la atención.
La fortuna es ciega, pero tiene puntería
Entre cientos de postulantes aparecieron dos integrantes de la política local.
Una concejal.
Una integrante de la Secretaría de Gobierno.
Las dos adjudicatarias.
¿Es ilegal? No.
¿Existe algún elemento que permita afirmar que hubo acomodo, manipulación del sorteo o incumplimiento de los requisitos? Tampoco.
¿Generó comentarios y bastante incomodidad entre vecinos?
Bueno. Somos periodistas, no fabricantes de milagros. Era bastante previsible.
Porque para quien lleva años esperando acceder a una vivienda, descubrir que dos personas vinculadas al poder político estuvieron entre las 93 favorecidas puede provocar esa reacción tan argentina que comienza levantando una ceja y termina con un: “Mirá vos qué casualidad”.
Tener un cargo público no te deja sin derecho a una casa
Conviene aclararlo porque una cosa es hacer periodismo con ironía y otra bastante berreta es convertir una coincidencia en una denuncia sin pruebas.
Ser concejal o trabajar en el municipio no inhabilita a una persona para acceder a una vivienda si reúne las condiciones establecidas.
No hay, con la información disponible, ningún incumplimiento acreditado por parte de Córdoba o Chocobar.
Por eso DATASA no puede afirmar que hayan recibido privilegios.
Pero tampoco vamos a fingir demencia.
Que dos integrantes de la política local aparezcan entre los adjudicatarios de 93 viviendas disputadas por más de 500 familias es periodísticamente llamativo. Y si además los vecinos hablan de ello, la noticia deja de ser solamente quién consiguió las llaves.
Pasa a ser también cómo se percibe el resultado.
Felicitaciones a las nuevas propietarias
Así que vaya nuevamente la felicitación.
A Aurelia Córdoba, concejal.
A Fátima Chocobar, de la Secretaría de Gobierno.
Y a las otras familias que también salieron adjudicadas y probablemente todavía estén procesando que finalmente podrán tener su vivienda.
Para quienes quedaron afuera, habrá que seguir esperando.
Porque la suerte es así.
No distingue cargos, apellidos ni escritorios.
Aunque, cada tanto, tiene unas coincidencias maravillosas.



