El ramal que conecta Embarcación con Salvador Mazza y Bolivia no tendría obligación de recuperación ni conservación dentro del esquema cuestionado por José Gauffin. El diputado advierte que Salta puede perder una pieza estratégica para conectarse con Brasil y el Pacífico.

Hay infraestructura que no se usa pero se conserva esperando tiempos mejores. Y hay otra que, si nadie la cuida, cuando lleguen esos tiempos mejores directamente habrá dejado de existir.

José Gauffin puso al ramal C15 en esa segunda categoría.

El diputado provincial advirtió en DATASA que el tramo ferroviario que conecta Embarcación con Salvador Mazza-Pocitos quedó relegado dentro de los pliegos analizados para la concesión del Belgrano Cargas.

Según explicó, no solamente aparece categorizado como un ramal sin circulación: tampoco existiría una obligación para que el futuro concesionario invierta en su recuperación o preserve la infraestructura existente.

Una vía que termina mucho más lejos que Salvador Mazza

Mirado sobre el mapa salteño, el C15 llega hasta la frontera. Mirado sobre un mapa sudamericano, la historia cambia.

La conexión permite vincular el sistema ferroviario argentino con Bolivia y avanzar desde allí hacia Santa Cruz y posteriormente hacia zonas productivas de Brasil.

Por eso Gauffin relaciona el futuro del ramal con un proyecto bastante más ambicioso: la integración bioceánica entre Brasil, Paraguay, Argentina y Chile.

El legislador recordó los compromisos asumidos por los cuatro países en el Acta de Asunción de 2015 y marcó diferencias en el avance de las obras.

Mientras Paraguay y Chile desarrollaron infraestructura vinculada al corredor, cuestionó que Argentina continúe acumulando demoras.

Brasil produce. El Pacífico espera. Salta está en el medio

La discusión no es una nostalgia ferroviaria.

Brasil necesita alternativas logísticas para movilizar enormes volúmenes de producción hacia el Pacífico. Gauffin mencionó incluso la competencia que representa Chancay, en Perú, como salida para parte de esas cargas.

El norte argentino tiene una posición geográfica extraordinaria para participar de esos corredores.

Tener la geografía, sin embargo, sirve relativamente poco si las vías terminan convertidas en chatarra.

“No les importa el norte”

Gauffin fue bastante menos diplomático al explicar por qué cree que esto ocurre.

“No les importa el norte, el norte argentino”, disparó al cuestionar una histórica concentración de inversiones nacionales en Buenos Aires y la Pampa Húmeda.

Su reclamo inmediato no consiste siquiera en exigir que mañana vuelva a circular un tren por el C15.

Primero pide algo bastante más modesto: preservarlo.

Que el futuro concesionario tenga la obligación de custodiar las vías, evitar nuevos robos y conservar el patrimonio ferroviario para que una eventual recuperación siga siendo posible.

Porque discutir dentro de diez años si conviene reactivar el C15 puede ser razonable.

Discutirlo cuando ya no queden vías sería una de esas especialidades argentinas que conviene evitar.