La Organización Mundial de la Salud confirmó ocho casos de hantavirus en un crucero que partió desde Argentina. Especialistas explicaron cómo se transmite la enfermedad, cuáles son los riesgos y por qué el episodio mantiene en alerta a distintos países.

 

La Organización Mundial de la Salud confirmó un brote de hantavirus a bordo del crucero MV Hondius, una embarcación procedente de Argentina que navegaba por el océano Atlántico. Hasta el momento se registraron ocho casos confirmados y tres personas fallecidas, mientras continúan las investigaciones para determinar el origen exacto de los contagios y las posibles vías de transmisión dentro del barco.

El organismo internacional precisó que los casos corresponden a la cepa Andes, considerada la variante más frecuente en Sudamérica y la única que anteriormente mostró capacidad de transmisión entre personas. La enfermedad generó preocupación sanitaria debido a la rapidez con la que puede evolucionar en determinados pacientes y por el antecedente de brotes registrados años atrás en territorio argentino.

Según informó la OMS, los primeros síntomas comenzaron a aparecer entre el 6 y el 28 de abril de 2026. A partir de allí, distintos países involucrados en la ruta del crucero iniciaron protocolos coordinados de seguimiento epidemiológico, investigación sanitaria y monitoreo de contactos estrechos. Entre los Estados que participan del operativo figuran España, Reino Unido, Sudáfrica, Países Bajos y Cabo Verde.

El hantavirus es una enfermedad zoonótica transmitida principalmente por roedores infectados. El contagio suele producirse al inhalar partículas provenientes de la saliva, la orina o las heces de estos animales. Sin embargo, la variante Andes presenta una particularidad excepcional dentro de este tipo de virus: en determinadas circunstancias puede transmitirse de persona a persona mediante contacto estrecho y prolongado.

Especialistas internacionales aclararon que este tipo de transmisión es poco frecuente y suele producirse únicamente en entornos cerrados y con vínculos muy cercanos entre las personas afectadas. Por esa razón, la OMS considera actualmente que el riesgo global para la población mundial continúa siendo bajo, aunque mantiene vigilancia activa sobre la evolución del brote.

La enfermedad puede presentar síntomas muy variados. En algunos casos provoca cuadros leves o incluso asintomáticos, mientras que en otros puede derivar rápidamente en neumonía grave, insuficiencia respiratoria, shock y complicaciones cardiovasculares. Las variantes circulantes en América son consideradas más agresivas que las detectadas en Europa y Asia.

De acuerdo con datos de la OMS, la tasa de mortalidad del hantavirus puede alcanzar hasta un 50% en América, dependiendo de la cepa y de la rapidez con la que el paciente reciba atención médica. Actualmente no existe una vacuna autorizada ni un tratamiento específico con evidencia científica definitiva, por lo que el abordaje sanitario se centra principalmente en la atención intensiva y el control de síntomas.

Los investigadores todavía intentan determinar cómo se originó el brote dentro del crucero. Entre las hipótesis analizadas aparece la posible presencia de roedores a bordo, un contagio previo ocurrido durante escalas realizadas en Argentina o incluso la transmisión entre personas dentro de la embarcación. Sin embargo, los especialistas insisten en que todavía es demasiado pronto para sacar conclusiones definitivas.

El antecedente más importante de contagio interhumano por hantavirus ocurrió precisamente en Argentina entre 2018 y 2019, cuando se registró un brote en la provincia de Chubut que dejó 34 personas infectadas y 11 fallecidos. En aquella oportunidad, la investigación epidemiológica determinó que varias transmisiones se produjeron durante encuentros sociales y contactos estrechos entre pacientes.

España también forma parte del operativo sanitario internacional debido a que el crucero tiene previsto arribar a las Islas Canarias. Las autoridades españolas señalaron que el país cuenta con infraestructura especializada para responder a este tipo de emergencias sanitarias, incluyendo unidades de aislamiento de alto nivel y sistemas avanzados de vigilancia epidemiológica.

Mientras continúan los análisis médicos y epidemiológicos, la OMS y los organismos sanitarios internacionales mantienen activos los protocolos de monitoreo para evitar nuevos contagios y esclarecer las circunstancias que rodearon este inusual brote detectado en alta mar.