La psicóloga Solaba Sagués explica cuándo es momento de consultar, cuáles son las principales señales de desgaste en una relación y por qué la prevención es clave para sostener vínculos saludables.
La terapia de pareja dejó de ser un último recurso para convertirse, cada vez más, en una herramienta preventiva. Así lo plantea la psicóloga Solaba Sagués, especialista en vínculos, quien advierte que muchas relaciones llegan a consulta cuando el desgaste ya es profundo.
Entre las señales más claras de alerta, la profesional menciona la desconexión emocional y la incapacidad de gestionar conflictos sin que deriven en crisis. “Cuando las discusiones terminan siempre en pelea o en amenaza de separación, es un indicador importante”, sostiene.
En ese sentido, la terapia de pareja propone un abordaje centrado en la dinámica vincular. A diferencia de la terapia individual, el foco no está puesto en una sola persona, sino en la interacción entre ambos. “El terapeuta actúa como mediador y facilitador de la comunicación, sin tomar partido”, explica.
Uno de los principales obstáculos para iniciar un proceso terapéutico es la resistencia, especialmente en los hombres. Sin embargo, Sagués señala que esto responde más a construcciones culturales que a una falta de interés real. “Cuesta pedir ayuda, pero cuando acceden, la adherencia es muy buena”, afirma.
El enfoque que utiliza se basa en la terapia cognitivo-conductual, con herramientas del método Gottman, reconocido por sus estudios científicos sobre relaciones de pareja. A partir de allí, se establecen objetivos concretos, como recuperar la conexión emocional o mejorar la comunicación, acompañados de ejercicios prácticos para aplicar en la vida cotidiana.
Uno de los conceptos clave es el de “actualizar los mapas del amor”, es decir, conocer y reconocer los cambios del otro a lo largo del tiempo. “Las parejas muchas veces se desactualizan y terminan conviviendo con una versión antigua del otro”, advierte.
Otro momento crítico en la vida de una pareja es la llegada de un hijo. Según la especialista, este cambio implica una crisis natural que exige nuevos recursos. “La pareja suele quedar relegada frente al rol de padres y ahí comienza muchas veces la desconexión”, señala.
Sagués también identifica un cambio generacional en la forma de abordar los vínculos. Mientras que generaciones anteriores tienden a postergar la consulta hasta situaciones límite, los más jóvenes incorporan la prevención como parte de su bienestar emocional.
Finalmente, la psicóloga remarca que la terapia no siempre tiene como objetivo la reconciliación. En algunos casos, también puede acompañar procesos de separación, especialmente cuando hay hijos en común, promoviendo acuerdos saludables y sostenibles en el tiempo.


