La salida del gerente del Hospital Joaquín Castellanos abrió un nuevo capítulo en una crisis que, según denuncias de vecinos y periodistas locales, trasciende los nombres propios. Falta de infraestructura, problemas de higiene, reclamos por la atención y la necesidad de garantizar el trabajo de la prensa fueron algunos de los temas que dejó la entrevista con el periodista Ángel Teseira.
La renuncia del gerente del Hospital Joaquín Castellanos de General Güemes, el doctor Alberto Daniel Rayé, reavivó el debate sobre el estado del sistema de salud en una de las instituciones sanitarias más importantes del sur de la provincia.
Durante una entrevista en Mesa Chica, el periodista Ángel Teseira sostuvo que la salida del funcionario ya era conocida desde comienzos de la semana y consideró que la decisión responde a una acumulación de problemas que vienen siendo denunciados desde hace tiempo.
Según explicó, el caso del joven Matías Tejada habría sido el detonante de una situación que, asegura, ya mostraba fuertes señales de desgaste.
Una crisis que va más allá de un cambio de autoridades
Para Teseira, la llegada del nuevo responsable del hospital representa una oportunidad para encarar cambios profundos.
El periodista señaló que la institución necesita mejorar aspectos centrales como el funcionamiento administrativo, el cumplimiento de las guardias médicas, el estado edilicio, las condiciones de higiene y los mecanismos de control interno.
«No alcanza con cambiar un nombre si los problemas estructurales siguen siendo los mismos», fue el mensaje que atravesó buena parte de la entrevista.
Denuncias sobre las condiciones del hospital
Uno de los momentos más impactantes del diálogo surgió cuando Teseira relató una experiencia personal mientras acompañaba a su hijo, actualmente internado.
Según contó, otros pacientes le manifestaron haber visto roedores dentro del sector de cirugía, además de la presencia de cucarachas, una situación que calificó como alarmante para un establecimiento de salud.
El periodista remarcó que estas denuncias deberán ser corroboradas por las autoridades correspondientes, pero sostuvo que reflejan el profundo malestar existente entre pacientes y familiares.
El periodismo no puede trabajar bajo amenazas
La entrevista también abordó un tema que excede al hospital.
Teseira denunció haber recibido amenazas y cuestionó las descalificaciones que, según afirmó, recibió luego de difundir reclamos vinculados al funcionamiento del centro de salud.
Más allá de las diferencias políticas o de gestión, el episodio vuelve a plantear una discusión necesaria: ningún periodista debería ser intimidado por informar hechos de interés público.
Una democracia saludable necesita funcionarios dispuestos a escuchar críticas, responder con información y corregir aquello que no funciona. La presión, las amenazas o los agravios nunca pueden convertirse en la respuesta frente a una denuncia periodística.
La función pública exige respuestas
El reclamo también interpela a quienes ocupan cargos de responsabilidad.
Gestionar un hospital implica administrar recursos, resolver problemas y garantizar el acceso a la salud de miles de personas. Cuando aparecen denuncias sobre infraestructura, falta de especialistas o deficiencias en la atención, la prioridad debería ser ofrecer soluciones antes que buscar responsables por haber visibilizado los problemas.
La crítica periodística no reemplaza a la gestión, pero muchas veces cumple un rol fundamental: poner sobre la mesa situaciones que afectan directamente a la comunidad.
Un hospital estratégico para toda la región
El Hospital Joaquín Castellanos no atiende únicamente a vecinos de General Güemes.
Recibe pacientes provenientes de distintos departamentos de Salta e incluso de localidades del sur de Jujuy, lo que incrementa la demanda y convierte a la institución en un centro sanitario clave para toda la región.
Esa realidad hace todavía más urgente fortalecer su infraestructura, mejorar los recursos humanos y garantizar una atención acorde a la importancia que tiene dentro del sistema de salud provincial.
La expectativa ahora está puesta en la gestión del nuevo responsable del hospital, quien deberá afrontar el desafío de recuperar la confianza de la comunidad y demostrar, con hechos, que los cambios anunciados pueden traducirse en mejoras concretas para pacientes y trabajadores.


