El arquitecto y especialista en higiene y seguridad cuestionó la falta de controles en obras, advirtió sobre construcciones clandestinas y explicó por qué los elementos de protección, los simulacros y las salidas de emergencia pueden salvar vidas.

 

Las normas existen, pero el problema aparece cuando nadie controla que se cumplan. Esa fue una de las principales advertencias del arquitecto Luciano Dupont durante su paso por Margaritas a los Chanchos, donde analizó los riesgos presentes en obras, comercios, edificios y espacios de trabajo.

El especialista en higiene y seguridad sostuvo que, aunque la legislación lleva años vigente, su aplicación comenzó a recibir mayor atención después de tragedias como Cromañón. Sin embargo, señaló que todavía existen fallas en los controles y una baja percepción del riesgo.

Uno de los puntos más contundentes de la entrevista fue su análisis sobre la calidad de las construcciones en Salta.

“Yo acá digo que el 50% de la construcción no es antisísmica”, afirmó Dupont, al referirse a ampliaciones clandestinas, habitaciones agregadas en plantas altas, quinchos y otras obras realizadas sin planos aprobados ni inspecciones técnicas.

Según explicó, el riesgo no se limita a los grandes edificios. Muchas viviendas son modificadas sin verificar si la estructura original puede soportar nuevas cargas o responder correctamente frente a un movimiento sísmico.

Dupont señaló que Salta se encuentra en una zona de riesgo sísmico y que, aunque no presenta la misma peligrosidad que provincias como San Juan o Mendoza, igualmente es necesario diseñar y construir respetando las normas correspondientes.

Durante la entrevista también destacó algunos ejemplos arquitectónicos locales. Mencionó el barrio Casino y el Monoblock Salta, construcciones diseñadas para absorber movimientos mediante juntas de dilatación o sistemas estructurales que permiten cierto desplazamiento durante un sismo.

Sin embargo, el especialista remarcó que una buena normativa no sirve si no existe control durante la ejecución de la obra.

“La norma está. Ahora hay que ver que se cumpla en obra. La inspección prácticamente no la realiza nadie”, expresó.

Para Dupont, la responsabilidad ante un defecto constructivo puede involucrar a arquitectos, ingenieros, profesionales de higiene y seguridad, empresas y organismos encargados de fiscalizar.

Elementos de protección: no son opcionales

Otro de los ejes centrales fue el uso de los elementos de protección personal, conocidos como EPP.

Cascos, botines con puntera de seguridad, guantes, ropa ignífuga y arneses deben ser utilizados de manera permanente cuando el puesto de trabajo lo exige.

“La primera barrera de protección contra un accidente son los elementos de protección personal y su uso es obligatorio”, sostuvo.

Dupont señaló que los trabajadores subcontratados suelen mostrar una mayor resistencia a utilizarlos. Sin embargo, aclaró que la obligación alcanza a todas las personas que ingresan a una obra, independientemente de que formen parte de la empresa principal o hayan sido contratadas para una tarea puntual.

También advirtió que los equipos deben estar homologados y certificados. No alcanza con entregar cualquier casco, calzado o arnés: cada elemento debe responder a normas técnicas y ser adecuado al riesgo específico de la actividad.

Al referirse al trabajo en espacios confinados, explicó que antes de permitir el ingreso debe comprobarse la presencia de gases tóxicos y la cantidad de oxígeno disponible.

Además, las personas que ingresen tienen que estar capacitadas, contar con el equipamiento correcto y seguir un protocolo previamente establecido.

Evacuaciones: caminar rápido, pero no correr

Dupont también explicó que no todas las evacuaciones se realizan de la misma manera. El procedimiento cambia según se trate de un incendio, un sismo, una fuga de gas u otro tipo de emergencia.

En presencia de humo, recomendó cubrirse la boca y la nariz con un paño húmedo y desplazarse cerca del suelo, donde suele existir una mejor posibilidad de respirar.

Frente a una evacuación, la indicación es caminar a paso rápido, pero no correr. Las corridas, empujones y caídas pueden generar nuevas víctimas incluso antes de que las personas alcancen la salida.

El especialista destacó la importancia de realizar simulacros en escuelas, organismos públicos, comercios e instituciones. Esos ejercicios permiten detectar errores, medir el tiempo necesario para evacuar y preparar a las personas para una situación real.

Salidas bloqueadas y matafuegos escondidos

Las puertas de emergencia deben estar correctamente señalizadas, permanecer disponibles y abrir en el sentido de la evacuación.

Dupont explicó que el ancho mínimo debe calcularse según la cantidad de personas que podrían necesitar salir del lugar. Además, las puertas no pueden abrir hacia zonas donde interfieran con el tránsito de otras personas.

El arquitecto recordó casos en los que propietarios se resistían a instalar puertas con las medidas o el sentido de apertura establecidos por la normativa.

“¿Por qué en algunos casos se cumple la norma y en otros no?”, cuestionó.

También relató que, durante inspecciones en locales nocturnos, encontró matafuegos escondidos debajo de cajas o mostradores. En una emergencia, esa ubicación puede volverlos inaccesibles.

Los extintores deben estar visibles, correctamente cargados, colocados a la altura correspondiente y acompañados por personal capacitado para utilizarlos.

Prevenir antes de habilitar

Para quienes están por abrir un comercio o construir un edificio, Dupont recomendó realizar primero un estudio de seguridad.

Ese análisis permite conocer desde el inicio cuáles son las condiciones que deberán cumplirse: instalación eléctrica, luces de emergencia, cartelería, matafuegos, vías de evacuación y características de las salidas.

La prevención evita que bomberos, la Municipalidad, la ART u otros organismos rechacen posteriormente la habilitación.

La conclusión del especialista fue clara: cumplir las normas de higiene y seguridad no es un trámite administrativo ni un gasto innecesario. Es una inversión que puede evitar accidentes, pérdidas materiales y muertes.