Un sistema desarrollado en la Universidad de Columbia utiliza inteligencia artificial para detectar espermatozoides prácticamente invisibles en muestras de hombres con problemas severos de fertilidad. La tecnología ya permitió embarazos y abrió una nueva posibilidad para pacientes que creían agotadas sus opciones.
La inteligencia artificial ya escribe, genera imágenes, diagnostica patrones y amenaza con convertir cualquier conversación familiar en un debate sobre si nos va a reemplazar a todos. Pero mientras discutimos eso, también está haciendo algo bastante más concreto: encontrar espermatozoides que los métodos tradicionales no lograban detectar.
Un equipo del Centro de Fertilidad de la Universidad de Columbia, en Nueva York, desarrolló STAR (Sperm Tracking and Recovery), un sistema que combina inteligencia artificial, imágenes de alta velocidad y microfluídica para localizar espermatozoides extremadamente escasos.
La tecnología está dirigida especialmente a determinados pacientes diagnosticados con azoospermia, una condición caracterizada por la ausencia o presencia extremadamente baja de espermatozoides en el semen.
Buscar una aguja microscópica en un pajar
El problema no siempre es que el espermatozoide no exista. A veces está ahí, pero encontrarlo es extraordinariamente difícil.
Una muestra puede contener miles de millones de restos celulares y apenas unos pocos espermatozoides. El análisis convencional requiere que especialistas los busquen manualmente mediante un microscopio, un procedimiento que puede demandar varias horas y que, aun así, puede terminar sin resultados.
STAR intenta cambiar esa búsqueda.
La muestra se introduce en un pequeño chip microfluídico, atravesando un canal más fino que un cabello humano. Mientras circula, una cámara de alta velocidad captura alrededor de 300 imágenes por segundo.
La inteligencia artificial analiza esas imágenes y, cuando identifica un espermatozoide, activa una válvula que permite separarlo y recuperarlo para utilizarlo posteriormente en un procedimiento de fertilización in vitro.
Es, básicamente, encontrar algo que estaba delante de nuestros ojos pero que nuestros ojos no podían encontrar. Una humillación bastante elegante de las máquinas hacia la especie humana.
44 espermatozoides en una hora
Los primeros resultados muestran por qué la tecnología está generando expectativa.
En uno de los casos relatados, una muestra obtenida mediante un procedimiento conocido como micro-TESE había sido examinada durante dos días sin encontrar espermatozoides.
STAR analizó la misma muestra y detectó 44 en apenas una hora.
En otro caso, una pareja que llevaba 19 años atravesando problemas de infertilidad logró encontrar espermatozoides mediante el sistema. Posteriormente tuvieron una hija.
Según los datos difundidos, STAR fue utilizado en 175 casos y consiguió detectar y recuperar espermatozoides en el 26% de ellos.
Incluso existe actualmente un embarazo conseguido después de que el sistema encontrara apenas dos espermatozoides en una muestra.
La IA ayuda, pero tampoco hace milagros
La tecnología tiene un límite fundamental: necesita que exista al menos un espermatozoide para encontrarlo.
Por eso STAR no resuelve los casos en los que el organismo directamente no los produce. Allí aparece otra frontera de investigación que parece salida de ciencia ficción, aunque todavía está bastante lejos de convertirse en una solución clínica.
La empresa Paterna Biosciences afirmó haber conseguido cultivar esperma humano en laboratorio a partir de células germinales extraídas de tejido testicular.
Sin embargo, esos resultados todavía no fueron publicados en una revista científica revisada por pares ni replicados de manera independiente, por lo que su alcance debe tomarse con cautela.
Una tecnología que todavía no está al alcance de todos
STAR comenzó a implementarse oficialmente a finales de 2025 y, por ahora, solo se encuentra disponible en la Universidad de Columbia, donde especialistas trabajan con tres equipos.
El próximo desafío es automatizar todavía más el procedimiento para que pueda trasladarse a otros centros de fertilidad.
No reemplaza todos los tratamientos ni resuelve todas las causas de infertilidad masculina. Pero para determinados pacientes cambia radicalmente la pregunta.
Ya no se trata solamente de cuántos espermatozoides hay.
A veces alcanza con encontrar uno.


