La coordinadora Alba Quintar explicó el nuevo enfoque provincial para enfrentar los consumos problemáticos, destacando la prevención, el trabajo intersectorial y la participación comunitaria como ejes centrales.
La provincia de Salta avanza en un cambio de paradigma en el abordaje de los consumos problemáticos, incorporando una mirada integral que trasciende el enfoque exclusivamente sanitario. Así lo explicó Alba Quintar, coordinadora de Prevención y Abordaje de Consumos Problemáticos, quien destacó la reciente creación de un área específica que depende de Jefatura de Gabinete.
En este sentido, remarcó que se trata de una problemática compleja y multicausal, atravesada por factores sociales, culturales, psicológicos y comunitarios. Esta perspectiva permite articular políticas públicas de manera interministerial e intersectorial, involucrando no solo al sistema de salud, sino también a educación, municipios, el sector privado y organizaciones sociales.
Uno de los principales desafíos detectados al inicio de la gestión fue la falta de datos específicos y confiables. Frente a este escenario, se impulsó la construcción de información territorial como base para diseñar estrategias eficaces de intervención y prevención.
En paralelo, la provincia decidió priorizar políticas preventivas con el objetivo de reducir el ingreso de nuevos casos al sistema. Entre las iniciativas destacadas se encuentra “Primer Impulso”, un programa que promueve la inserción laboral de jóvenes, entendiendo que la falta de oportunidades y de proyectos de vida constituye un factor de riesgo en el inicio de los consumos.
Además, se prevé el lanzamiento de “Guardianes Comunitarios”, una estrategia que busca fortalecer el tejido social mediante la organización de actores locales comprometidos con la comunidad. Este programa incluye el desarrollo de una aplicación con geolocalización y un sistema de alertas que permitirá identificar situaciones de riesgo y articular respuestas rápidas con organismos estatales.
Quintar también subrayó la importancia de diferenciar entre consumo, consumo problemático y adicción, ampliando además el enfoque hacia nuevas problemáticas como la ludopatía y la adicción a las pantallas, especialmente en niños y adolescentes.
En este contexto, advirtió sobre el crecimiento del consumo en edades cada vez más tempranas y la necesidad de generar políticas públicas sostenidas que contemplen las particularidades de cada territorio, incluyendo comunidades vulnerables y sectores productivos con dinámicas específicas, como la actividad minera.
Finalmente, destacó la elaboración de un manual de buenas prácticas en comunicación, orientado a periodistas y comunicadores, con el objetivo de evitar la estigmatización, la banalización y el tratamiento sensacionalista de estas problemáticas. La iniciativa busca promover una mirada responsable, centrada en la salud pública y el respeto por las personas.


