La participación argentina en la misión Artemis II marca un avance clave en el desarrollo tecnológico nacional, con el microsatélite Atenea como protagonista.
En la entrevista, el ingeniero Hugo Videla, integrante de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), brindó detalles sobre el trabajo realizado junto a la NASA y el rol que tuvo Argentina en esta misión internacional.
Videla explicó que el proyecto implicó un desafío técnico importante, ya que el equipo contó con apenas seis meses para diseñar, construir y validar el satélite bajo estándares internacionales. El desarrollo incluyó la participación de la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de San Martín, en un esquema de trabajo ágil y coordinado.
Entre los principales logros, destacó la capacidad de establecer comunicación con el satélite a más de 70.000 kilómetros de la Tierra, permitiendo recibir y procesar datos sobre su funcionamiento. “Eso valida nuestros sistemas y nos da confianza para futuras misiones”, sostuvo.
El satélite tuvo una vida útil de 20 horas. Tras alcanzar su máxima altitud, comenzó su descenso y se desintegró al reingresar a la atmósfera, conforme a lo previsto.
Si bien los instrumentos científicos no lograron obtener datos concluyentes en todos los casos, el proyecto permitió evaluar el comportamiento de tecnología nacional en condiciones extremas del espacio.
Videla también puso en valor la formación técnica como base de su carrera, destacando la importancia de sostener este tipo de educación para el desarrollo del país.


